Málaga,- Salvador Calvo (Madrid, 1970) se ha hecho con el Goya a la mejor dirección por su segundo largometraje, “Adú”, una película de historias cruzadas en torno a la inmigración.

El director ha dedicado el premio “a todos los Adús del mundo, niños que recorren el mundo aspirando a una vida mejor”, y ha recordado que “el mundo no es nuestro” y que “de verdad lo pueden conseguir”.

Ha querido compartirlo con sus compañeros nominados en esta categoría, que son “un referente” para él y con su “maravilloso” equipo técnico y artístico.

El ganador ha tenido palabras de recuerdo también para su mentor, Pedro Costa -“que creyó que yo podía hacer cine”, ha dicho- a sus padres, “que estarán ahí arriba súper emocionados”; a su familia, a su pareja, Juan, y a su hija Alejandra.

Calvo competía por este Goya con cineastas consagrados como Icíar Bollaín, nominada por “La boda de Rosa”; Isabel Coixet, por “Nieva en Bendidorm” y Juanma Bajo Ulloa, por “Baby”.

El madrileño llevaba tras de sí una trayectoria de más de quince años dirigiendo series de televisión, cuando tuvo la oportunidad de dirigir su primer largo, “1898. Los últimos de Filipinas” (2016), por la que obtuvo 9 nominaciones a los Goya, incluida la mejor dirección novel.

“Adú” es su segunda película y con ella ha conseguido nada menos que 13 nominaciones. También fue la segunda película más taquillera del 2020 en cines, por detrás de “Padre no hay más que uno 2”.

La denuncia social es una constante en sus películas, también en su primer corto, “Maras” (2019) y ha demostrado hasta ahora que esa inquietud es compatible con llegar a un público masivo.

“Adú” entrelaza las historias de dos niños que tratan de llegar de África a Europa, un activista (Luis Tosar) y su hija (Ana Castillo) que no muy lejos de ahí tienen problemas para entenderse entre ellos y un guardia civil (Álvaro Cervantes), carcomido por las dudas en su trabajo en la valla de Melilla.

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