Rangún-Birmania.- La junta militar birmana denunció la injerencia de otros países en asuntos internos después de recibir críticas de las principales potencias occidentales y de la ONU por la brutalidad policial que ha causado 3 muertos hasta el momento en las protestas contra el golpe de Estado, que continúan este lunes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores criticó en un comunicado publicado la noche del domingo en su cuenta de Facebook que “algunas afirmaciones o comentarios hechos por algunas embajadas en Rangún y por países extranjeros equivalen a una injerencia flagrante en los asuntos internos de Birmania”.

En este sentido, advirtió de que estos comentarios “violan la convención de Viena de relaciones diplomáticas, que establece que los diplomáticos deben respetar las leyes de los estados anfitriones y no deberían interferir en los asuntos internos”.

La junta militar que se hizo con el poder con un golpe de Estado el pasado 1 de febrero, ha sido criticada por numerosos países, que han rechazado la violencia policial y el uso de munición letal para reprimir las protestas, que ha costado la vida a tres manifestantes.

Además de recibir presiones de mandatarios, la red social Facebook eliminó el domingo la página principal del Ejército birmano en su plataforma por no cumplir con sus estándares comunitarios.

El Ministerio se defendió alegando que “a pesar de las manifestaciones ilegales y de las incitaciones a la agitación y la violencia, las autoridades afectadas están ejerciendo la máxima contención con el mínimo uso de la fuerza” para mantener el orden y la seguridad “de acuerdo con las leyes internas y las prácticas internacionales”.

La junta militar hizo esta advertencia en el inicio de una nueva jornada de huelga en el que la señal de internet se cortó entre la 1 de la madrugada y las 9 de la mañana.

En Rangún, la ciudad más poblada, las carreteras cercanas a la mayoría de las Embajadas, en especial la de EEUU y Corea del Sur, han sido bloqueadas por las fuerzas del orden, al ser puntos especialmente concurridos durante las protestas, que se espera que hoy sean multitudinarias.

La junta militar justificó la toma de poder por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre en los que la Liga Nacional para la Democracia, el partido liderado por la líder depuesta Aung San Suu Kyi, arrasó, como ya hizo en 2015

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