Roma,- La inesperada decisión del Ministerio de Sanidad italiano de no permitir la apertura de las estaciones de esquí ha provocado las protestas de los presidentes de las regiones afectadas y de algunos de los miembros del nuevo Gobierno guiado por el economista Mario Draghi.

En un primer momento, Sanidad había dado luz verde a la apertura de las estaciones de esquí, uno de los sectores más afectados por los cierres debido a la pandemia, pero este domingo finalmente dio marcha atrás y decidió no abrirlas siguiendo la recomendación del comité científico-técnico formado por el anterior Ejecutivo de Giuseppe Conte.

El ministro de Sanidad, Roberto Speranza, confirmado por Draghi, firmó la prohibición de abrir las pistas de esquí hasta el próximo 5 de marzo de 2021, fecha de vencimiento del decreto aprobado el 14 de enero.

La renovación de este decreto, con las restricciones a sectores como el del esquí, la restauración o los gimnasios, es uno de los primeros problemas que deberá afrontar el Gobierno de Draghi.

El expresidente de Banco Central Europeo, elegido por el presidente de la República, Sergio Mattarella, para poner fin la falta de mayoría del Ejecutivo de Conte, cuenta con el apoyo de todos los partidos menos del ultraderechista Hermanos de Italia.

La medida adoptada este domingo a las 19.00 horas (18.00 GMT) tiene en cuenta -explica el Ministerio de Sanidad- los datos epidemiológicos más recientes comunicados el viernes 12 de febrero por el Instituto Superior de Sanidad y del comité, que recomendó que no se permitiese la apertura sobre todo por la propagación de las nuevas variantes del coronavirus consideradas más contagiosas.

Al respecto, varios presidentes de las regiones afectadas mostraron su malestar por la toma de decisiones en el último minuto, cuando todo el sector ya se había preparado para la apertura, y pidieron mayor seriedad.

El presidente de Emilia Romaña y de la Conferencia de Regiones, Stefano Bonaccini, expresó su “asombro y desconcierto, también en nombre de las otras regiones, por la decisión de bloquear la reapertura de las estaciones de esquí pocas horas después del reinicio anunciado y compartido”.

El presidente del valle de Aosta, Erik Lavevaz, consideró “inconcebible un cierre anunciado a las siete de la tarde la víspera de la inauguración, prevista desde hace semanas, tras meses de trabajo de protocolos, contratación de personal, preparación de las empresas”.

La ultraderechista Liga, que como la mayoría de los partidos ha apoyado al Ejecutivo de Draghi, pidió un cambio de los expertos del comité científico. “No es posible seguir con el ‘método Conte’, anunciado el domingo y cerrado el lunes. Necesitamos un cambio, empezando por Speranza”, dijo el portavoz de la formación en el Congreso, Massimiliano Romeo.

Los nuevos ministros de la Liga, el de Desarrollo Económico, Giancarlo Giorgetti, y de Turismo, Massimo Garavaglia, pidieron al Gobierno “que las ayudas al sector de la montaña tengan absoluta prioridad”.

“No es sólo una cuestión de cifras, pero los 4.500 millones solicitados no serán suficientes. Probablemente se necesitarán más, más aún si hay otras parones”, añadieron desde el partido.

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