Berlín,- Alemania reforzó este domingo sus controles fronterizos con la República Checa y Austria con el objetivo de contener las nuevas variantes de la covid-19 y mientras la incidencia de contagios en el país sigue a la baja.

Desde la medianoche pasada solo pueden ingresar en el país a través de esas fronteras ciudadanos alemanes o con residencia fija en el país, así como personas que atestigüen otras razones familiares o laborales, además de trabajadores trasnacionales, personal sanitario y transportistas de mercancías.

El Gobierno alemán decidió implantar estos controles ante la alta incidencia de nuevos contagios en esos países vecinos. El pasado miércoles, la canciller Angela Merkel y los poderes regionales prolongaron hasta el 7 de marzo el cierre de la vida pública -es decir, toda la restauración, el ocio, la cultura y el comercio no esencial- ante el temor a la propagación de las nuevas variantes.

La incidencia acumulada en siete días por 100.000 habitantes se situó en Alemania este domingo en 57,4 casos, lo que confirma el descenso continuado que viene observándose desde hace semanas. El máximo nivel se registró el 22 de diciembre, con 197,6 casos.

En las últimas 24 horas se verificaron 6.114 nuevas infecciones y 218 víctimas mortales, según los datos actualizados del Instituto Robert Koch de virología (RKI). En fin de semana lo habitual es que las cifras sean bajas, ya que se ralentiza la transmisión de datos.

El pico de contagios en un día se registró el 18 de diciembre, con 33.777 casos; el de muertes fue el 14 de enero con 1.244.

La cifra de positivos en toda la pandemia se sitúa así en 2.334.561 casos -de los cuales 2,1 millones son pacientes recuperados. El total de víctimas mortales con o por covid-19 se sitúa en 64.960, según los datos del RKI.

INTERIOR JUSTIFICA LOS CONTROLES

La implantación de controles fronterizos ha topado con críticas de los países afectados y el sector del transporte, principalmente, que cuestionan la operatividad de las medidas. Son muchas las excepciones contempladas para ingresar en el país -especialmente en lo que concierne a vínculos familiares, residencia o laborales-.

Sin embargo, se exige a todo viajero una PCR negativa realizada menos de 48 horas antes de entrar en el país, además del formulario de ingreso.

El ministro del Interior, Horst Seehofer, justificó estas medidas en declaraciones al popular diario “Bild” y aseguró que se llevarían a rajatabla, independientemente de las críticas de los países vecinos o a escala europea. Aseguró, además, que la Comisión Europea (CE) ya había cometido demasiados “errores” en la vacunación.

VETO Y RESTRICCIONES A LOS VIAJES

Los controles en las fronteras siguen al veto vigente desde finales de enero a los ciudadanos de Reino Unido, Sudáfrica, Brasil, Portugal, Irlanda, Lesoto y Suazilandia por la alta presencia en esos países de las mutaciones más agresivas del coronavirus.

También en este caso quedan excluidos los alemanes o residentes en el país, así como pasajeros en tránsito, sanitarios, etc, además del transporte de mercancías.

Una semana antes se habían endurecido ya las condiciones de ingreso a viajeros procedentes de otras zonas calificadas como de alta incidencia -es decir, superior a los 200 casos por 100.000 habitantes en siete días-.

Los viajeros procedentes de estos países deben presentar una PCR negativa realizada hasta 48 horas antes de su ingreso y quedan luego en cuarentena hasta poder presentar un segundo test, al quinto día de estancia en el país.

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