Rangún (Birmania),.- Las autoridades birmanas afirmaron este lunes que tomarán “acciones legales” contra los manifestantes que protestan en diversas ciudades del país contra la junta militar que tomó el poder en un golpe de Estado el pasado 1 de febrero.

El mensaje fue difundido por el canal de la televisión estatal MRTV, que acusó a los manifestantes de dañar la estabilidad del país, la seguridad y el Estado de derecho, mientras aumentan las voces que piden la liberación de la depuesta líder del país, Aung San Suu Kyi.

Hasta ahora, los medios estatales habían evitado cualquier noticia sobre las movilizaciones pacíficas contra los uniformados.

La Policía usó hoy cañones de agua contra los manifestantes en la capital, Naipyidó, mientras que decenas de miles de personas han tomado también las calles en ciudades como Rangún, la antigua capital y la más poblada del país, y Mandalay.

En medio de una llamada a la huelga general en todo el país, las protestas se han convertido en las mayores registradas desde las manifestaciones antimilitares de 2007, cuando fueron brutalmente sofocadas por los soldados.

Por tercer día consecutivo, los manifestantes salieron en masa en Rangún, con una población de más de 5 millones de habitantes, mientras que en Naipyidó las protestas se concentraron en una intersección en la zona de los ministerios.

Desde el golpe, al menos 163 personas han sido detenidas, dos de ellas sentenciadas a dos años de cárcel por cargos que no han sido precisados, mientras que las autoridades han puesto en libertad a 13, indica la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos.

Los militares, que ya gobernaron el país con puño de hierro desde 1962 hasta 2011, tomaron el poder al alegar, sin pruebas, un fraude masivo en las elecciones de noviembre, donde la LND de Suu Kyi se impuso con el 83 % de los escaños en liza.

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