Lisboa,- El vicealmirante Henrique Gouveia e Melo, nuevo responsable del plan de vacunación en Portugal, asume el cargo con el compromiso de endurecer el “control” en el proceso, en medio de la polémica desatada en el país por las irregularidades que terminaron en la dimisión de su antecesor.

“Claro que vamos a endurecer más las reglas, endurecer el control también es importante, y también lo es la concienciación de las personas que están en el proceso”, dijo Gouveia en sus primeras declaraciones tras su nombramiento.

Gouveia e Melo era el número dos del llamado “task force” que se ocupa del plan de vacunación, que estaba encabezado por Francisco Ramos, un especialista en economía de la salud que había trabajado para la Organización Mundial de la Salud y que renunció anoche a su cargo.

La dimisión se produjo tras detectar irregularidades en la selección de los sanitarios que debían ser vacunados en el Hospital de la Cruz Roja de Lisboa, donde presidía la comisión ejecutiva.

El nuevo responsable del plan de vacunación aseguró que las Fuerzas Armadas apoyan al Ministerio de Salud en una relación de “apoyo mutuo” que permite “aprovechar la organización y estructura militar y el conocimiento” de los profesionales sanitarios.

“Confío en que vamos a conseguir ayudar a vacunar a la población portuguesa”, insistió.

El relevo en el plan nacional de vacunación ha agudizado las críticas de la oposición contra el Gobierno del socialista António Costa, ya en el ojo del huracán por la decisión de incluir a políticos y altos cargos en los grupos prioritarios para recibir las vacunas.

Además, esta semana se han multiplicado las denuncias por irregularidades en la aplicación de la vacuna, entre ellas, familiares de administradores de hospitales, funcionarios de la Seguridad Social e incluso trabajadores de una pastelería cercana a la delegación de Oporto del Instituto Nacional de Emergencias Médicas (INEM).

Portugal, que está confinado desde el 15 de enero, con su frontera blindada y sus escuelas cerradas, empieza a ver un ligero descenso de la curva de contagios tras superar las 300 muertes diarias.

El miércoles se notificaron 9.083 infecciones y 240 fallecidos, aunque sus hospitales se mantienen al límite y el miércoles el país recibió un equipo militar de sanitarios y equipamiento de Alemania para ayudar a aliviar la presión.

El confinamiento de Portugal estará en vigor, al menos, hasta el 14 de febrero, aunque no se descarta prolongarlo hasta el mes de marzo.

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