Alicante (España).- De la apatía al enfado, pasando por el temor y la angustia. Así han vivido el primer mes de la salida efectiva del Reino Unido de la Unión Europea los británicos residentes en España, una de las principales colonias de extranjeros, mayoritariamente jubilados en localidades mediterráneas y las islas de Baleares y Canarias.

Los ciudadanos de ese país que viven en España son 262.123, según datos oficiales del 1 de enero de 2020, la cuarta nacionalidad de residentes, detrás de marroquíes, rumanos y colombianos.

Cerca de la mitad viven en algún punto cercano a la Costa Blanca de la provincia de Alicante (este) y de la Costa del Sol de Málaga (sur). En general, buscan lo mismo, un clima templado, buena comida, comunicaciones óptimas y cobertura sanitaria gratuita.

El pueblo español más británico es San Fulgencio (Alicante), donde viven más que españoles (3.000 por 2.800). Su concejal de Turismo, el londinense de 58 años Darren Parmenter, explica a Efe que el miedo y las restricciones de la pandemia de la covid-19 “han conseguido relegar la preocupación por el Brexit, del que ya no se habla tanto como antes”.

Asegura que todos los que tenían en orden los papeles no han visto alterado su día a día y continúan “muy contentos de vivir aquí”, al margen de problemas puntuales, como el desabastecimiento de algunos artículos alimenticios o marcas concretas de su país en los supermercados de las urbanizaciones donde viven. “Nos sentimos más españoles que europeos”, sisntetiza.

En la urbanización La Alcayna de Molina de Segura (Murcia, sureste), un profesor de inglés de un colegio privado, John Patrick McHugh, confiesa que no está especialmente inquieto aunque estudia “pedir la nacionalidad irlandes (por sus abuelos) o la española”.

“Me pregunto si debería preocuparme más por el Brexit porque puede que me lleve una sorpresa la próxima vez que vaya al médico”, se plantea; y se queja de que el Gobierno británico “no dé mucha información”.

CIUDADANOS ‘DE TERCERA’

Una parte de los británicos se ven ahora ciudadanos ‘de tercera’ a causa de un referéndum sobre el Brexit (2016) “muy triste”; lo “más curioso” es que algunos de los que votaron a favor dicen ahora estar “sorprendidos” y hasta “engañados”, según Sharon Hitchcock, tesorera de la asociación Brexpats in Spain (Málaga).

Muchos de ellos se quejan ahora de las rígidas normas para entrar en el espacio europeo o convalidar el carné de conducir.

“A los británicos les gusta mucho España y no tienen ninguna queja en cuanto al país, pese al Brexit”, precisa en Almería (sureste) el portavoz de la asociación Abusos Urbanísticos Andalucía No (AUAN), Gerardo Vázquez, formada en su mayoría por británicos.

LA SORPRESA DE NUEVAS TASAS DE COMPRAS ELECTRÓNICAS

Los mayores disgustos de estos días se producen por cuestiones “operativas”, por ejemplo las compras por internet a comercios del Reino Unido, por la insospechada y abrupta aparición de tasas.

“La gente está habituada a los medios electrónicos y adquiere algo que, por ejemplo, cuesta 60 euros, pero después tienen que pagar unos 40 más por gastos y trámites”, advierte Vázquez, quien apunta malestar porque algunos bancos “empiezan a cobrar comisiones”.

Desde Ibiza (islas Baleares), Martin Makepeace, presidente de Residentes y Empresarios Británicos de Sant Antoni, se refiere a estas “pequeñas complicaciones”, principalmente los nuevos gravámenes.

Además de lo engorroso de lograr el permiso de conducir y el Número de Identificación de Extranjeros (NIE), vaticina que “van a llegar algunos problemas más”, aunque confía en que España y Gran Bretaña hallarán soluciciones.

Al frente de una asociación de Mallorca (Baleres) que ayuda a británicos, la londinense Jackie Codd constata “angustia” al obtener el NIE y en asuntos relacionados con la prestación sanitaria, que tienen garantizada los que eran residentes el 31 de diciembre de 2020.

‘LOS GOLONDRINAS’, UN VIAJE CADA VEZ MÁS DIFÍCIL

Además de los empadronados, en Tenerife hay muchos británicos conocidos como ‘golondrinas’ porque pasan largas temporadas en esta isla atlántica, sobre todo pensionistas con casa propia en las Canarias.

Con la salida de la UE, los ‘golondrinas’ no pueden superar los 90 días cada seis meses en España, lo que que provoca que algunos se replanteen qué hacer con sus propiedades, mientras que otros, consternados, suspiran por que España les amplíe el tiempo de estancia, como antes del Brexit.

Es el caso de Martin y Jeanette, que aún no han podido viajar este año a su casa de Icod de Los Vinos (Tenerife), confinados en su país por la covid-19, aunque esperan poder seguir viniendo todo el invierno; de lo contrario venderán su propiedad.

DE VENTANILLA EN VENTANILLA

Mary Marcord trabaja en una inmobiliaria de Mazarrón (Murcia), y resume la inquietud: “Ahora somos más extranjeros”. Han pasado solo unos pocos días, pero se nota “muchísimo” el desasosiego y ve a muchos compatriotas “de ventanilla en ventanilla” para trámites, sobre todo sanitarios.

La presidenta de la asociación de británicos de la turística Benidorm (Alicante), Karen Maling, ve “enfado” al darse cuenta de que “viven en Europa pero sin ser europeos”, lo que hace sentirse “discriminados

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