Jerusalén,- El tercer confinamiento en Israel, que rige desde hace casi dos semanas, se endurece a partir de hoy, con una serie de nuevas restricciones que incluyen la interrupción de la educación presencial y la limitación de viajes al extranjero con el fin el parar el incesante aumento de contagios.

A pesar de contar con la campaña de vacunación más veloz del mundo (18% de la población ya recibió la primera dosis), Israel continúa luchando contra una indomable tercera oleada de la pandemia, que registró ayer más de 7.500 nuevos contagios y que ha obligado al Gobierno a implementar nuevas y severas medidas.

Cuando el pasado 27 de diciembre entró en vigor el actual cierre, que en principio se extendería por 14 días, Israel registraba cifras cercanas a los 4.000 contagios diarios de coronavirus y el índice de pruebas positivas en el 4 %, que ha llegado a duplicarse.

Las restricciones, entonces y hasta anoche, eran relativamente laxas, apenas suficientes para catalogarlo como confinamiento, por el listado de excepciones, y más laxo aún fue el cumplimiento por parte de la población.

A medida que fueron pasando los días, lejos de acercarse a la meta trazada por el Gobierno de mil contagios diarios, las cifras aumentaban: primero 5.000, luego 5.500, 6.000, 7.000 y esta semana se superaron los 8.000, con índices de positivos en torno al 8 %.

Ante este escenario, el Gobierno aprobó el endurecimiento y extensión del confinamiento dos semanas más casi de manera automática y sin titubeos.

Así, a partir de esta madrugada, el límite de 10 personas en reuniones en interior se redujo a 5, y el de 20 en exterior a 10.

Las escuelas, que en una polémica decisión habían permanecido abiertas durante las últimas semanas, quedarán cerradas, al igual que el resto de las instituciones educativas con la excepción de las de educación especial.

Los viajes al exterior, hasta ahora limitados para extranjeros, quedan a partir de hoy restringidos también para los israelíes, que solo podrán volar si ya tenían billetes comprados o si reciben autorización de un comité especial.

El transporte público, que ya funcionaba en formato reducido, deberá limitar su ocupación a no más de un 50 %.

Estas nuevas medidas, a las que se prevé se agregue una mayor presencia y control policial en las calles, se suman a la prohibición de trasladarse más allá de un kilómetro del domicilio y visitar a otras personas en sus casas.

Por otra parte, se mantiene el cierre de los comercios no esenciales, muchos de los cuales habían continuado operando y que, ante el aumento de controles, se cree deberán ahora dejar de funcionar.

Estas restricciones se extenderán inicialmente por un período de dos semanas, hasta la medianoche del próximo 21 de enero, por lo que el actual tercer confinamiento duraría, al menos, tres semanas y media.

Simultáneamente a estas medidas, Israel avanza en su campaña de vacunación, que a pesar de experimentar demoras esta semana por falta de dosis, ha inoculado ya a más de un millón y medio de sus nueve millones de habitantes.

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunció anoche que la farmacéutica Pfizer enviaría más dosis al país en los próximos días, lo que permitiría mantener el ritmo de vacunación y, según adelantó, lograr la inmunización de toda la población mayor de 16 años para fines de marzo.

Desde el comienzo de la pandemia Israel registra 474.000 casos de coronavirus, de los cuales 65.500 se encuentran activos, 873 de ellos en estado grave. Desde el mes de marzo, 3.565 personas han fallecido en el país por la enfermedad.

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