Redacción Internacional-Sídney.- Australia modificó su himno nacional para reconocer a los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, una población discriminada y despojada de sus tierras y que ha poblado estas tierras desde hace más de 60.000 años, según anunció hoy el primer ministro, Scott Morrison.

Desde este 1 de enero de 2021, la frase “porque somos jóvenes y libres” del actual himno nacional australiano “Advance Australia Fair” (“Avanza Australia Justa”), cambiará a “Porque somos uno y libres” para reconocer también la historia anterior al colonialismo.

“Si bien Australia, como nación moderna, es relativamente joven, la historia de nuestro país es antigua como las historias de muchos pueblos originarios que lo han custodiado y que reconocemos y respetamos”, dijo Morrison a los periodistas en Camberra.

Este cambio fue impulsado en 2017 por un juez australiano al considerar que la palabra “jóvenes” ofendía a un pueblo que ha sido discriminado y desposeído de sus tierras desde que el capitán británico James Cook declarara el territorio “Terra nullius” (“tierra de nadie”, en latín) en 1770.

Esta enmienda, la primera desde 1984 cuando Australia reemplazó su himno “God Save the Queen” (“Dios salve a la reina”) por el himno actual, supone un primer paso en favor del reconocimiento de los primeros habitantes de Australia, dijo la legisladora laborista Linda Burney, al insistir en que se necesitan más acciones.

“El gobierno dice que quiere trabajar con el pueblo aborigen, pero la verdadera cuestión es una voz consagrada en la Constitución”, dijo la política opositora de origen aborigen a la cadena australiana ABC, en alusión al reconocimiento de los indígenas en la Carta Magna.

La Constitución australiana, que data de 1901, no menciona ni reconoce a los aborígenes ni a los isleños del Estrecho de Torres como los primeros habitantes del país, un hecho que indigna a esta minoría que representa un 3,3 por ciento de los 25 millones de habitantes que tiene el país oceánico.

En mayo de 2017, unos 300 representantes de los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres firmaron la llamada “Declaración de Uluru”, por el cual reclaman la creación de un organismo propio de representación política y un tratado con el gobierno federal que les dé competencias sobre asuntos que afectan al colectivo.

Los aborígenes australianos han sido víctimas de constante maltrato desde la colonización, además de desposeídos de sus tierras y discriminados sistemáticamente.

Una de las heridas más profundas dejadas fue la práctica, durante décadas del siglo XX, de arrebatarles a sus hijos para que fueran cuidados por familias o instituciones de blancos, en lo que se denomina “la generación robada” y que afectó a unos 100.000 menores aborígenes entre 1910 y 1970.

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