Sao Paulo,- Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia en el mundo, encara 2021 rezagado en la carrera por la vacuna contra la covid-19 y con un recrudecimiento de la enfermedad en plena segunda ola del virus.

Con más de 7,6 millones de contagios y de 194.000 decesos por coronavirus, el gigante latinoamericano se encuentra inmerso en la confusión y todavía no ha definido la fecha exacta del comienzo de la vacunación, un proceso que ya inició en otros países latinoamericanos como Argentina, México, Chile y Costa Rica.

La expectativa del Ministerio de Salud es iniciar la vacunación entre el 20 de enero y el 10 de febrero del próximo año, aunque todo dependerá del registro de los medicamentos por parte de las farmacéuticas ante el órgano regulador (Anvisa), un hecho que no ha ocurrido hasta el momento.

Los especialistas atribuyen el letargo de Brasil a la “falta de planificación” y “administración” por parte del Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, uno de los líderes más negacionistas sobre la gravedad de la pandemia y quien ha cuestionado en reiteradas ocasiones los posibles efectos colaterales de la vacunación.

“Hubo una falta de planificación (en Brasil). El mundo sabía que había muchas vacunas en fase avanzada y diversos países comenzaron la compra de vacunas. Era una negociación de riesgo, como tiene que ser en una pandemia. Todo el mundo se anticipó e hizo la negociación sin saber el resultado final”, precisó a Efe Rosana Richtmann, médica del Instituto de Infectología Emilio Ribas, uno de los más prestigiosos del país.

El Gobierno dirigido por el líder de la ultraderecha brasileña ha apostado prácticamente todas sus fichas en la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford junto con el laboratorio AstraZeneca, la cual fue registrada este miércoles en Reino Unido y Argentina pero aún está a la espera de ser aprobada en Brasil.

La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación médica de América Latina, firmó un acuerdo con AstraZeneca y la Universidad de Oxford para la compra de 100,4 millones de dosis, de los cuales el primer millón podría ser entregado en las primeras semanas de febrero.

La Fundación también tiene licencia para producir en Brasil dicha vacuna y cuenta con una capacidad para fabricar 15 millones mensuales de dosis, cuyos insumos comenzarán a ser recibidos en enero.

Paralelamente, el gobierno de Sao Paulo cerró un acuerdo con el laboratorio chino Sinovac para la compra de 46 millones de dosis, de las cuales 40 millones serán producidas y envasados en el país sudamericano por el instituto Butantan.

“Las compras son insuficientes para el tamaño y urgencia de nuestro país. Es insuficiente para nuestra realidad. Y a eso se suma ahora también el problema de desabastecimiento de jeringuillas”, agregó Richtmann.

Brasil no consiguió garantizar esta semana el número de agujas necesarias para administrar las dosis de la vacuna después de que el Gobierno fijó precios muy bajos para la adquisición de los insumos en las licitaciones de los fabricantes.

El Ministerio de Salud tan solo logró comprar el 2,5 % de los 331 millones de jeringas que tenía previsto adquirir en la subasta electrónica del martes, lo que ha encendido la voz de alerta entre los expertos sanitarios.

UN COMIENZO DE 2021 NEGRO

Los interrogantes sobre el comienzo de la vacunación en Brasil se suman a la aceleración del virus en el país, que enfrenta una curva ascendente después de algunos meses de relativa estabilidad.

Brasil volvió a superar los 1.000 muertos diarios por covid-19 en el mes de diciembre, cifras que confirman a Brasil como uno de los epicentros globales de la pandemia.

Los expertos temen un recrudecimiento todavía mayor a partir del 10 de enero, cuando podrían comenzar a sentirse los efectos de las aglomeraciones de las celebraciones de Año Nuevo y de las fiestas que han proliferado por todo el país en los últimos días.

“Podemos tener un aumento muy grande no solo de los casos, que han registrado un incremento desde noviembre, sino también un reflejo en el sistema de salud. Estamos próximos al colapso y ya no tenemos la misma estructura que hace algunos meses”, explicó a Efe la médica Raquel Stucchi, miembro de la Sociedad Brasileña de Infectología.

El temor a un aumento de contagios ha llevado a la alcaldía de Río de Janeiro a bloquear todas sus playas este jueves para evitar aglomeraciones de personas despidiendo el año 2020 en una de sus fiestas más tradicionales.

En algunos puntos del litoral de Sao Paulo también se impusieron restricciones, aunque las playas amanecieron repletas de bañistas.

“Estamos muy preocupados con la cantidad de nuevos casos que estamos recibiendo. Si ya estamos así, infelizmente imagino que la situación solo va a empeorar en las próximas semanas”, advirtió Richtmann.

“Imploramos a la población que mantenga las reglas sanitarias. La población no nos escucha, se cansó, pero el virus no se cansa, solo nosotros nos cansamos”, señaló.

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