Viena.- Se presentó como una de las medidas estrella del Gobierno austríaco en su lucha contra la covid-19: un “cribado masivo” de la población utilizando test de antígenos, siguiendo el ejemplo de la vecina Eslovaquia, para reabrir el país por Navidad después del segundo confinamiento nacional.

Aunque parece una idea sensata -aprovechar la rapidez y la sencillez de este tipo de test para detectar el mayor número posible de asintomáticos- algunos expertos y epidemiólogos han advertido de que hacer pruebas masivas de antígenos a toda la población puede acarrear más problemas que beneficios.

“Fue una decisión política. No había ninguna razón epidemiológica o científica detrás”, opina Gerald Gartlehner, epidemiólogo y profesor de la Universidad de Krems (Donau-Universität Krems), para quien este tipo de pruebas masivas tienen el riesgo de generar un gran número de resultados erróneos.

Si bien el ministro de Sanidad austríaco, el ecologista Rudolf Anschober, reconoce este riesgo, defiende la estrategia de la “doble prueba” que han implantado en los centros de testeo.

“Existe el riesgo de que haya resultados erróneos, así que hacemos un segundo test si das positivo. Puedes realizar un test estándar (PCR) a poca distancia”, explicó Anschober hoy en declaraciones a Efe durante la presentación ante la prensa de uno de estos centros en Viena.

A partir de mañana, viernes, y hasta el 13 de diciembre inclusive, la población general está llamada a acudir, previo registro por Internet, a uno de los múltiples centros de test que las autoridades han habilitado en las diferentes regiones del país.

Aunque acudir es voluntario, en Viena los responsables esperan que al menos el 60 % de la población de la ciudad -de 1,8 millones de habitantes- se haga la prueba.

CRÍTICAS DESDE DENTRO

Según el diario austríaco Der Standard, dentro del grupo de expertos que asesora al Ministerio de Sanidad hay mucha oposición al plan de los test masivos.

Una de sus principales críticas es que este tipo de estrategia solo tiene sentido si las pruebas se hacen a más de la mitad de la población, al menos dos veces por semana.

Una opinión que comparte Gerald Gartlehner: “Logísticamente no podrán hacerlo más de una vez, seguramente”, dice el experto en declaraciones a Efe.

“Si lo haces solo una vez, a lo mejor consigues bajar los números un poco, pero dos semanas después estás como al principio”, asegura el experto, para quien todos los estudios muestran que la única forma de mantener las infecciones a raya es repetir las pruebas varias veces en poco tiempo.

Según Anschober, la intención de las autoridades es realizar un segundo “cribado masivo” después de las Navidades, similar al de los próximos diez días, aunque no ha ofrecido más detalles.

EL MOMENTO ÓPTIMO

Mientras, el investigador Thomas Czypionka, director del grupo de Economía y Políticas de Salud del Instituto de Estudios Avanzados de Viena (IHS), ve con buenos ojos que se realicen este tipo de cribados masivos, especialmente si sirven para evitar futuros confinamientos.

“El momento óptimo sería justo antes de un confinamiento”, asegura el experto.

“En ese momento, el número de infecciones que se previenen es muy alto, mientras que los costes de hacer tantos test son los mismos”, explica.

Según Czypionka, el Gobierno probablemente necesita adquirir experiencia en el uso de este instrumento (los test masivos) para poder utilizarlo en el futuro, y aprovechan a hacerlo antes de las fiestas para que la gente pueda celebrarlas con sus familias con mayor tranquilidad.

El IHS cifra entre 1.000 y 1.500 millones de euros semanales el coste para la economía austríaca de un confinamiento como el vigente desde mediados de noviembre, mientras que la compra de los test rápidos que van a realizarse durante estas semanas ha costado 67 millones de euros, a lo que hay que sumar los gastos de personal y de organización.

RIESGOS ESTADÍSTICOS

Más allá de los posibles beneficios para la economía, Gartlehner advierte contra los peligros de utilizar los test masivos como “permiso” para poder celebrar las Navidades en familia.

“Hay dos grandes riesgos”, explica el epidemiólogo: los falsos negativos y los falsos positivos.

Según un estudio estadístico de la Universidad de Krems, si cinco millones de austríacos se hacen la prueba, algo más de la mitad de la población, habrá alrededor de 6.000 falsos negativos, es decir, personas que están infectadas con el virus pero que dan negativo en la prueba.

“Estas personas pensarán ‘vale, puedo celebrar el Año Nuevo con la familia, con los amigos’, y entonces empezarán a aparecer los nuevos focos de contagio”, dice Gartlehner.

Para el mismo grupo de población, según el estudio, los falsos positivos serían casi 100.000.

El Gobierno asegura que todos los casos positivos se van a confirmar con pruebas PCR, lo que, según Gartlehner, es una buena forma de filtrar los diagnósticos erróneos, pero las capacidades de los laboratorios para procesar los resultados “ya están bastante forzadas” sin tener que hacer frente a estas pruebas masivas.

“De pronto recibir 100.000 resultados positivos de estos test van a inundar el sistema, que o bien colapsará, o bien la gente tendrá que esperar todavía más que antes para recibir los resultados”, sentencia el experto.

En Eslovaquia, el único país del mundo que ha realizado test masivos a gran parte de su población -planteados por el Gobierno como una alternativa al confinamiento-, el número de nuevas infecciones no solo no ha disminuido sino que ha aumentado en las semanas posteriores a las pruebas, y está cerca de alcanzar un nuevo récord.

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