Houston (EE.UU.).- Nadie entre los jugadores de la NBA quería volver a entrenar hasta que no pasarán las fiestas de Navidad y comenzar la temporada regular a partir de la mitad del mes de enero del 2021.

Pero cuando el comisionado de la NBA, Adam Silver, les puso sobre la mesa el dilema de más descanso o sufrir perdidas de entre 500 y 1.000 millones de dólares, que afectarían directamente en sus salarios de los próximos años, el sentir cambió por completo y a partir de mañana, martes, se abrirán los campos de entrenamiento.

El inicio de los preparativos de cara a la recortada temporada del 2020-21, con 72 partidos en lugar de los tradicionales 82, permitirá a los 30 equipos iniciar la competición regular a partir del próximo 22 de diciembre.

Después de haber completado una temporada del 2019-20, que a partir del 13 de marzo, se convirtió en una experiencia única, debido a la pandemia del coronavirus, que obligó a que se tuviese que concluir en la burbuja de Orlando y con un asterisco en la referencia histórica, la del 2020-21 se presenta igualmente cargada de contrastes, interrogantes y graves problemas económicos.

Los actuales campeones de liga, Los Angeles Lakers, y los Heat de Miami, que fueron sus rivales en la lucha por el título, llegan de nuevo a los entrenamientos con menor descanso en la historia de la NBA, mientras que los ocho equipos que no estuvieron en la burbuja de Orlando con el más grande, dado que no juegan desde marzo.

Algunos equipos no han jugado desde el 11 de marzo. Otros reanudaron la liga en julio, la terminaron en agosto o septiembre, mientras que Lakers y Heat compitieron hasta mediados de octubre.

Ante esta realidad, los trabajos de preparación también serán atípicos, dado que se realizaran en sesiones limitadas de entrenamiento individuales y solo para aquellos jugadores que hayan obtenido tres resultados negativos de pruebas de coronavirus en los últimos días.

Las “actividades de entrenamiento en grupo” obligatorias, otra forma de describir lo que de otra manera se llamaría entrenamiento normal, no comenzarán en algunas ciudades hasta el próximo viernes y la liga espera que para el domingo ya todos los equipos los hayan comenzado.

A través de las redes sociales, como siempre sucede, hay jugadores que se sienten emocionados con poder volver a la competición, pero sobre todo algunos de los equipos que no ven acción desde el pasado marzo.

Los que si tienen garantizados todos los participantes en los entrenamientos, tanto jugadores como entrenadores y el personal que les ayuda es una evaluación diaria para detectar coronavirus en toda la liga, y una prueba positiva le costaría no solo perderse los campos de entrenamiento sino la pretemporada, programada del 12 al 19 de diciembre.

Las reglas son tan estrictas que los equipos ni siquiera pueden celebrar una cena de equipo en la víspera del campo de entrenamiento.

La NBA no permitirá que se lleven a cabo hasta al menos el 11 de diciembre, o el comienzo de la Fase 4 en el plan de cinco que la liga ha establecido en su guía de salud y seguridad de cara a protegerse de la pandemia del coronavirus.

El objetivo primordial de la NBA es proporcionar a los jugadores la mayor protección de cara a que ninguno se contagie de COVID-19 y más ahora que cada vez se está más cerca de la llegada de la vacuna.

En los próximos días podría conocerse un calendario para la primera mitad de la temporada regular, y muchos equipos aún están decidiendo si pueden o no comenzar la temporada con aficionados en sus campos.

Los Lakers ya han dicho que no van a tener aficionados en el Staples Center al comienzo de la temporada, lo mismo que tienen previsto hacer los Hornets de Charlotte y los Thunder de Oklahoma City, mientras que los Jazz de Utah han sido los únicos que van a tener en las gradas a un número reducido de 1.500 espectadores.

Pero todos los directivos de los equipos coinciden que se van a enfrentar a un gran reto de conseguir que los jugadores puedan mantenerse libres del contagio del COVID-19 con un calendario complicado y difícil.

Además, en el apartado deportivo, nada menos que habrá nueve equipos que van a comenzar la temporada con entrenador nuevo en el banquillo.

Será el caso de Filadelfia (Doc Rivers), Los Angeles Clippers (Tyronn Lue), Stephen Silas (Houston), Nate Bjorkgren (Indiana), Billy Donovan (Chicago), Tom Thibodeau (New York Knicks), Steve Nash (Brooklyn-Nets), Mark Daigneault (Oklahoma City) y Stan Van Gundy (Nueva Orleans), toda una demostración de la crisis de juego que se da dentro de la NBA.

También será el primer campamento de entrenamiento como entrenador permanente de J.B. Bickerstaff en Cleveland, donde el pasado febrero se hizo cargo del equipo como interino.

Para todos ellos como para los que siguen en sus puestos, la vuelta al trabajo en la NBA, en el mes de diciembre, no puede ser vista más que como una completa “anormalidad”.

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