Berlín.- El Gobierno alemán no se plantea aliviar las actuales restricciones a la vida pública vigentes este mes de noviembre por la pandemia del coronavirus, pese a cierta ralentización de los contagios observada en estos últimos días.

“Extraer balance implica reconocer que las cifras de infecciones siguen siendo muy altas”, indicó el ministro de Economía, Peter Altmaier, en declaraciones al dominical del popular diario “Bild”.

“Pese a todos los esfuerzos, no se ha logrado dar un giro a mejor”, prosiguió el político, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, para añadir que debe contarse con restricciones de diverso nivel unos cuatro o cinco meses más.

Merkel mantendrá este lunes una reunión virtual con los líderes regionales para analizar la situación. Ahí se evaluará la evolución de la pandemia en las dos semanas transcurridas desde que entraron en vigor las restricciones previstas para todo el mes de noviembre.

En las últimas 24 horas se verificaron 16.947 casos de covid-19, con 107 fallecidos, según el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país. La cifra es muy inferior a la del sábado -22.461 casos-, lo que era ya un descenso respecto al viernes, cuando con 23.542 infecciones se marcó un nuevo máximo diario.

El descenso en las cifras del domingo es habitual puesto que no todos los estamentos del país actualizan datos en fin de semana. El factor esencial para adoptar decisiones es la incidencia de nuevos contagios por siete días y 100.000 habitantes,

La media nacional se sitúa, según ese cálculo acumulado, sobre los 141 casos. Es decir, muy por encima de los 50 contagios por ese cómputo de población y tiempo marcados por el RKI como límite a partir del cual se entra en la calificación de zona de riesgo.

En total, el número de contagios verificados en toda la pandemia en Alemania es de 790.503, con 12.485 víctimas mortales. Se considera que unos 502.300 son pacientes recuperados.

CAUTELA ANTE LA CITA CON MERKEL

La reunión de Merkel y los poderes regionales se produce dos semanas después de que entrase en vigor el cierre para todo noviembre de la gastronomía, el ocio nocturno, la vida cultural y el deporte en espacios cerrados.

Se han mantenido abiertos los comercios y también las escuelas, pese a las dificultades derivadas de los contagios entre escolares y personal docente. Unos 300.000 alumnos -del total de once millones en Alemania- y unos 30.000 profesores -entre los 800.000 del país- están en cuarentena, según cifras del sector difundidas esta semana.

Altmaier baraja, como alternativa a colegios donde no se cumplen condiciones óptimas de higiene, que se empleen para impartir clases hoteles u otros recintos con espacios amplios para reuniones.

PROTESTAS EN LA CALLE, PERO APOYO MAYORITARIO

Fráncfort vivió este sábado una manifestación de miles de personas contra las restricciones, salpicada con incidentes derivados de la presencia de otra marcha que denunciaba que tales concentraciones están capitalizadas por la ultraderecha.

Las protestas contra las restricciones han venido sucediéndose en todo el país desde hace meses, independientemente de la evolución de la pandemia. Los servicios secretos de Interior han observado una creciente radicalización y disposición a la violencia, tanto contra los agentes como contra los medios de comunicación.

La opinión mayoritaria es de respaldo a las restricciones en vigor. Según el último “Politbarometer” de la televisión pública ZDF, un 58 % de los ciudadanos las considera correctas, un 26 % opina que deben endurecerse, mientras que un 14 % las ve exageradas.

Otra encuesta, en este caso del diario sensacionalista “Bild”, apunta a que un 78 % espera que se reabra la gastronomía en diciembre. Un 68 % aspira a que lo haga la cultura, en lo que entran museos, salas de concierto, cines y teatros.

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