Esmirna,- Nurhan Altay sirve con energía té y café a decenas de personas que deambulan por el barrio de Bayrakli en Esmirna, donde horas antes un fuerte sismo sacudió la costa turca y causó en este ciudad veinticinco muertos y más de ochocientos heridos.

“Mi edificio se ha derrumbado, esta noche no podré regresar a casa. De momento seguimos aquí, ayudando en lo que podemos, sirviendo bebidas calientes”.

MIEDO A REGRESAR A CASA

Su pequeño café vive una ferviente actividad durante la madrugada del sábado, de grupos de jóvenes y familias que han pasado la noche en la intemperie por miedo a que los edificios de sus viviendas hayan sufrido tales daños que se derrumben, más aún cuando centenares de réplicas siguen sacudiendo el lugar.

“Mi hermana está durmiendo en una tienda de campaña en un parque. Nosotros somos cuatro durmiendo en un coche. Nos da miedo regresar a casa”, comenta Gizem, una joven del barrio.

Bayrakli es uno de los barrios más afectados por el sismo y donde se han desplomado casi una decena de edificios.

El terremoto, de 6,8 grados de magnitud, sacudió el viernes la costa anatolia y las islas griegas a las 11.51 GMT, afectando especialmente a Esmirna, la tercera mayor ciudad turca, con cuatro millones de habitantes.

¿MÁS VÍCTIMAS BAJO LOS ESCOMBROS?

Las autoridades dan por completadas las labores de búsqueda y rescate en ocho inmuebles derruidos, pero prosiguen su trabajo en otros nueve edificios, donde se estima que puede haber entre diez y doce personas atrapadas, según han señalado a Efe fuentes del Gobierno, aunque otras fuentes estiman que la cifra podría ser de una veintena.

Los bloques colindantes a los edificios derruidos no parecen afectados, pero las autoridades han aconsejados que nadie duerma allí hasta que se evalúen los daños.

Un centenar de personas ha sido ya rescatada de los edificios dañados, en un operativo que cuenta con unas 5.000 personas con 475 vehículos y maquinaria, según las autoridades.

Dos calles más allá del café de Nurhan Altay, el sonido de las máquinas excavadoras llena el aire acompañado de la esperanza de encontrar con vida a los habitantes de un edificio de 26 viviendas que se ha derrumbado entero.

Los equipos de AFAD, el servicio de emergencias público, han montado una decena de tiendas a unos veinte metros del edificio afectado, aunque la mayoría de vecinos permanece de pie frente al cordón policial, siguiendo las labores de rescate.

Grupos de jóvenes ataviados con banderas del equipo de fútbol de Göztepe, un conjunto local, esperan noticias de otro fan del equipo, el joven Ali Çagin Kaygusuz, que seguía atrapado en los escombros.

“Esperamos noticias de él, todo el mundo en el barrio lo conoce. Hace unas horas nos han informado que ha muerto la familia de Nuri Seha Yüksel, el secretario general del Colegio de Médicos de Esmirna”, señala a Efe Murat, vecino de la zona que se ha acercado al edificio derrumbado a ofrecer ayuda.

“Es muy trágico, no sé qué decir. No creo que podamos regresar a casa en los próximos días”, añade.

RESCATAN CON VIDA A SIETE

A lo largo de la noche al menos siete personas han sido rescatadas con vida bajo los escombros, la última una joven de dieciséis años que había pasado diecisiete horas atrapada.

Las horas de dura búsqueda empiezan a pesar entre los equipos de AFAD, miembros de organizaciones humanitarias y vecinos, que se organizan en tandas para continuar con el rescate.

Durante los descansos son atendidos por oenegés de varias provincias del país, que ofrecen agua y sopa calientes a los trabajadores.

“Nosotros venimos de Konya (centro de Turquía) pero aquí hay compañeros del Mar Negro, la costa mediterránea… Hemos venido inmediatamente después de tener noticias del terremoto”, comenta Hüseyin Gül, un voluntario de la organización IHH.

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