Beirut,- Un año después del estallido de las protestas contra el sistema político del Líbano algunas de las principales caras de las manifestaciones que entonces reclamaron un cambio en el rumbo del país mantienen diferentes lecturas de un proceso que les ha llevado a optar por caer en la frustración o el compromiso.

Las protestas, que enseguida adquirieron el nombre de “revolución” más por deseo que por características reales, se desataron a raíz de un impuesto a las llamadas de Whatsapp, aunque había mucho más detrás: corrupción, una clase política acomodada en el poder y una grave crisis económica.

En el último año, la economía del Líbano se ha hundido, el coronavirus lo ha empeorado todo y una explosión en el puerto de Beirut en agosto causó más de 200 muertos y 6.500 heridos en Beirut confirmando que la crisis se ha enquistado y nadie parece poder solucionarla.

EL DRAIHI: EL COMPROMISO

Oriundo de una de las localidades que han registrado los peores enfrentamientos con las fuerzas de seguridad durante las protestas, la septentrional Trípoli, el activista Mohamed el Draihi se considera uno de los pioneros que comenzó con actividades de denuncia ya antes del 17 de octubre de 2019.

“El cambio empezó incluso antes del 17 de octubre, pero ahora es más rápido. El 17 de octubre fue sólo una estación para la gente de salir a las calles, pero como cambio comenzó antes y todavía continúa y no terminará”, indicó a Efe, apostando todo por el movimiento.

Guía turístico y bloguero que promocionó una revolución amplia a través de la promoción de proyectos sociales, El Draihi explicó que para él y muchos de colegas “la forma en que hablan o viven es todo revolución” frente a las imposiciones del “régimen”.

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En su opinión, la explosión que devastó parte de Beirut y dejó a 300.000 personas sin hogar no ha ayudado a calmar las aguas.

La tragedia actuó como despertador para mucha gente que hasta ese momento era “neutral” y que salió a las calles el 8 de agosto como producto de la “enorme ira” que causó la deflagración, manifestó el activista sobre una jornada que se saldó con un policía muerto y más de 200 heridos.

En una de las entradas al devastado puerto, un famoso graffiti reza “Mi gobierno hizo esto”.

CHAMMAS: LA FRUSTRACIÓN

Ghayd Chammas, activista y comediante, denunciaba el “sistema corrupto” reinante a través de su cuenta de la red social Instagram, donde cuenta con cerca de 300.000 seguidores, mucho antes de las protestas de hace un año.

“He visto cómo la gente creía en ello y he visto cómo yo creí en ella, estábamos empujando hacia delante y llegando a un lugar. Sentíamos que si no hacíamos algo, ¿quién lo iba a hacer entonces?”, explicó el joven a Efe.

Cree que las cosas han cambiado mucho desde entonces y la gente, “frustrada”, ya no baja a manifestarse “de forma espontánea”, algo que achaca a “millones” de factores como el coronavirus o la represión de las fuerzas de seguridad.

Para Chammas, la tragedia del 4 de agosto fue un recordatorio de que “no hay Estado, nosotros somos el Estado”.

Criticó que la clase dirigente estuvo completamente “ausente” en la reconstrucción, de las que se están encargando principalmente ONGs y la sociedad civil.

“Perdieron la esperanza en el Gobierno, pero ganaron esperanza en la gente”, concluyó el activista.

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HAMMOUD: DESESPERANZA

Desencantada, Youmna Hammoud ha perdido la esperanza no sólo en el Gobierno sino en la propia gente y no participará en las protestas convocadas para hoy.

Para ella, profesora y una de las principales caras de la revolución en Beirut, la explosión, que ella misma vivió, ha sido un punto de retorno.

“La gente perdió sus casas y empleos y todavía están haciendo cola en los bancos, farmacias, panaderías y gasolineras, y aún así no están reaccionando ni tomando acciones y no tratan de hacer nada al respecto excepto quejarse”, criticó en declaraciones a Efe.

“No me voy rebelar por esta gente, quiero un país que respete mi potencial y con gente que tenga la misma visión que yo para el país. No quiero gente que se opone pero no hace nada al respecto”, concluyó.

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