Quito,- Con 40.021 casos de coronavirus confirmados por pruebas PCR y alrededor de 3.400 muertes en exceso en los últimos tres meses, la capital ecuatoriana Quito ha entrado en un período de desaceleración de los contagios, que sin embargo se mantienen aún en línea ascendente.

Quito es la ciudad más contagiada del país, seguida de lejos por los 14.122 positivos de Guayaquil, que en marzo y abril vivió una crisis sanitaria y funeraria sin precedentes que obligó a algunas familias a convivir varios días con los cadáveres de sus parientes en los domicilios.

El 14 de septiembre, cuando se cumplía la primera jornada sin el estado de excepción decretado el 16 de marzo, los contagios en Quito totalizaban 26.766 y en Guayaquil 13.593.

Menos de un mes después, Quito ha sumado más de 13.000 contagios (49,5%), mientras que Guayaquil, otrora epicentro de la pandemia, 529 (3,8%).

MUERTES EN EXCESO

Francisco Pérez, director de Política y Planificación de la Secretaría de Salud del Municipio de Quito, atribuye la subida en las cifras de la capital al aumento en la capacidad de diagnóstico del Ayuntamiento y a una carga masiva de resultados por parte del Ministerio de Salud Pública.

“Teníamos identificados que existían alrededor de unas 40.000 pruebas represadas en el Ministerio de Salud Pública para el distrito metropolitano de Quito”, anotó.

Al no tener certeza sobre el número de pruebas y diagnósticos, el Municipio basa sus análisis en indicadores como la mortalidad en exceso y la saturación del sistema sanitario.

“Vemos que ha disminuido la presión en el sistema sanitario, sobre todo en lo que tiene que ver con hospitalizaciones por COVID, más no en las camas de cuidados intensivos, que todavía siguen al límite”, comentó.

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En julio pasado, la lista de espera llegó a superar los setenta pacientes, pero ahora “está en torno a los veinte”, recordó antes de señalar que también la mortalidad en exceso ha bajado desde julio cuando fue del 150 % respecto al mismo mes de 2019, mientras que en agosto se ubicó en 120 % y en septiembre en menos del 65 %.

Según estadísticas del Registro Civil facilitadas a Efe, en julio pasado hubo 2.599 decesos, es decir 1.567 más que en el mismo mes de 2019, mientras que en agosto fueron 1.231 muertes más que ese mes del año pasado, en tanto que en septiembre pasado los decesos totalizaron 1.615, cerca de 600 más que en el mismo lapso del año anterior.

En los datos nacionales, un cuadro comparativo del Registro Civil marca a la provincia del Guayas con la cifra más dramática en lo que va del año, al pasar de 1.864 en marzo de 2019 a 12.431 defunciones en ese mes de este año.

En Quito “está disminuyendo la mortalidad en exceso pero todavía existe una gran cantidad de personas que están falleciendo directa e indirectamente por la COVID”, señaló Pérez a Efe al recalcar que “es verdad que existe una desaceleración del contagio, pero todavía el virus está en la ciudad y su contagio sigue siendo sostenido”.

Pese al descenso en las cifras, las autoridades ven “con preocupación” el estado de la epidemia, por lo que mantienen los esfuerzos para hacer más pruebas y ofrecer cobertura sanitaria, en momentos en los que temen un rebrote tras el fin del estado de excepción y la relajación de sectores de la población.

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Pérez destacó el esfuerzo del sistema sanitario, en especial de la seguridad social, que ha aumentado unas 200 camas en hospitalización y unas 18 en cuidados intensivos, mientras que el Municipio ha atendido a unas 40.000 personas in situ, lo que ha disminuido la presión sobre el sistema sanitario.

PERSISTENTE SUBREGISTRO

Con un evidente subregistro pues los datos oficiales están sujetos al número de pruebas, Pérez calcula que entre el 10 y 12 % de la población de Quito podría haberse contagiado (unas 300.000 personas), y discrepa con el 22 % señalado por el Ministerio de Salud, que significarían 600.000.

“Si la epidemia se comportase igual a lo reportado en otros países, de estas 600.000 personas, al menos el 1 % debería haber fallecido por las característica propias de la enfermedad, es decir más o menos 6.000 personas”, una mortalidad que no ha reportado Quito.

“Entre sospechosos y diagnosticados por COVID, llegamos a los 2.000 fallecidos”, aseguró.

La bajada de la presión en las casas de salud se evidencia en la reducción en la afluencia de pacientes COVID a los hospitales, así como el desmonte de pabellones antes destinados a tratar la enfermedad en Ecuador, donde se han confirmado hay 143.531 contagiados, así como 7.871 fallecidos por coronavirus.

Según Francisco Mora, coordinador institucional de vigilancia epidemiológica e infectología del Hospital de la Seguridad Social Quito Sur, la cantidad de casos por COVID-19 ha disminuido y han comenzado a llegar pacientes con otras enfermedades.

Al hablar sobre otros países, Pérez ve “difícil” comparar la situación de Quito con capitales americanas pues cada una tiene su dinámica, aunque calcula que en número de test la urbe podría ubicarse por debajo de Montevideo y Bogotá, y por encima de Lima.

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