Miami,- “El presidente ganó el debate”. Esa es la conclusión unánime de los latinos, en su mayoría cubanos, que se reunieron en Miami este martes para ver por televisión el primer debate presidencial y, sobre todo, a Donald Trump, el único en recibir elogios, vítores y aplausos, mientras que para su rival, Joe Biden, solo quedaron críticas y alguna que otra palabra malsonante.

“Trump ganó, el presidente metió sus pullitas y logró sus puntos”, dijo a Efe Denise Galvez, una de las organizadoras de la cita, que puso una buena nota al trabajo del presidente durante su mandato al lograr lo “increíble”: realizar “casi todo lo que prometió”.

La “fiesta”, convocada por el grupo Latinas por Trump, una coalición de hispanas creada en 2016 para promover entonces la campaña del republicano, reunió bajo la carpa de un restaurante local a medio centenar de cubanos, colombianos, ecuatorianos, nicaragüenses y mexicanos, entre otros, aunque la mayoría eran de la isla caribeña.

VICTORIA APLASTANTE

Uno de ellos, Ozzy Pérez, consideró que el presidente “aniquiló” a Biden y que el 3 de noviembre el magnate “ganará fácilmente” las elecciones, tanto así que, vaticinó, el republicano vencerá en los 50 estados del país.

“El 4 de noviembre haré cafecito y espumita con las lágrimas de todos los liberales que desean la destrucción del país, que desean que el comunismo llegue a Estados Unidos”, dijo el representante del grupo Veteranos por Trump.

Pérez fue uno de los más animosos en este improvisado local en el aparcamiento del tradicional “chopincito” (versión en “espanglish” de pequeño centro comercial) de Miami, donde se veían carteles que relacionaban a Biden con el movimiento de corte anarquista Antifa o lo calificaban de “idiota”.

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Y por supuesto tampoco podían faltar las ya tradicionales gorras de “Make America Great Again” (Hagamos grande EE.UU. otra vez), el famoso eslogan de la primera campaña del republicano, pero también otras mucho más cubanas con el mensaje “Trump es un pingú”, expresión popular de la isla que califica a aquellos valientes y aguerridos.

Ni tampoco el grito de “Cuatro años más” que se oye constantemente en los mítines del neoyorquino y que hace referencia al deseo de todos ellos de un nuevo periodo en la Casa Blanca de Trump.

Igual de cubano fue el “que se vaya al carajo el viejo este”, en referencia a Biden, de 77 años, cuando intervino el exvicepresidente, del que dolió especialmente el “mentiroso” que lanzó sobre Trump.

LOS ATAQUES A BIDEN

Quizás lo más celebrado fueron las referencias a la “ley y orden” de Trump y sus ataques directos a Biden, como cuando el presidente calificó al demócrata de “socialista”, palabra prácticamente prohibida en estas latitudes de Florida, donde los cubanos que huyeron del régimen castrista forman uno de los mayores grupos demográficos de la región.

O cuando Trump se burló de que Biden suele usar la “máscara más grande” que nunca ha visto, algo que Trump apenas ha usado desde que se desató la pandemia en marzo pasado.

No en vano, entre los asistentes escaseaban los cubrebocas, incluso una vez dejaron limpios sus platos, que iban desde un ceviche a unas ostras o unas más comunes alitas de pollo o papitas fritas.

Cuando salió a debate la exclusiva de The New York Times de que Trump no pagó impuestos federales en 10 de los últimos 15 años y en sus dos primeros años como presidente apenas aportó al erario público 750 dólares cada uno de esos ejercicios fiscales y Biden le pidió que mostrara su declaración de impuestos, la respuesta de algunos asistentes fue rotunda: “¿Qué importa eso?”.

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EXPECTACIÓN TOTAL POR EL DEBATE

Ni siquiera en eso Biden consiguió llevar a su terreno a esta pequeña muestra del electorado cubano en Miami, donde Trump tiene mucho más predicamento que entre los votantes latinos del resto del país.

A pesar de las condiciones que obliga la expansión de la pandemia en Florida, uno de los estados más afectados por la COVID-19 en EE.UU., estos seguidores de Trump no se arredraron y salieron a ver el debate en grupo, como muestra del interés que despertó el debate, que seguramente ha reunido a millones de personas frente a los televisores.

El primer debate presidencial de 2016, celebrado entre Trump y la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton, reunió a cerca de 84 millones de personas el 26 de septiembre de aquel año, cifra histórica que no incluye a todos aquellos que como estos miamenses se reunieron en bares y restaurantes para seguir el desarrollo del choque.

Y este año se espera que la cifra sea muy superior teniendo en cuenta la escasez de actos de campaña de ambos candidatos debido a la incidencia de la pandemia en los eventos masivos, especialmente por parte del vicepresidente Biden.

Y el vicepresidente entre 2009 y 2017 con Barack Obama parece que suscita más interés que su rival republicano, pues su discurso de aceptación de la candidatura en agosto pasado fue visto por 2 millones más de espectadores que el del presidente, ocurrido pocos días después, con 21,8 millones por los 19,8 de Trump.

Nada que ver con lo visto esta noche en Miami, donde Trump fue para todos ellos el único y claro vencedor, y merecedor sin duda de ganar las elecciones del 3 de noviembre.

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Las urnas mostrarán quién gana, aunque el peso de la comunidad cubana en Florida puede hacer caer el triunfo del lado republicano en las reñidas elecciones en este importantísimo estado y quizás, a la postre, también a nivel nacional.

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