Helsinki,- Finlandia permite desde hoy la entrada en su territorio sin guardar cuarentena a turistas de una veintena de países, sin incluir a España, y ve peligrar el turismo extranjero a Laponia, su principal destino invernal por sus auroras boreales y su industria navideña en torno a la figura de Papá Noel.

Las medidas llegan cuando, tras cuatro años consecutivos de firme crecimiento, el sector turístico de Finlandia se enfrenta en 2020 a un desplome cercano al 40 % como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y de las restricciones de viajes impuestas para frenar su expansión, según las últimas previsiones del Gobierno finlandés.

El panorama que se avecinaba ya se vislumbraba muy negativo hace cuatro meses, cuando la Oficina de Turismo de la Laponia Finlandesa y la Cámara de Comercio Lapona avisaron de que si no se producían grandes cambios el 48 % de las empresas del sector contaban con no poder sobrevivir.

Precisamente para salvar la temporada invernal, el Gobierno finlandés anunció hace unos días que suavizaba las restricciones a los viajeros procedentes de países con una baja incidencia de la pandemia y así incentivar la llegada de turistas extranjeros.

Para ello, elevó el límite máximo permitido de contagios por cada 100.000 habitantes en las dos últimas semanas de 8 a 25, por lo que a partir de este sábado permitirá viajar a Finlandia sin guardar cuarentena a turistas de una veintena de países, entre ellos Alemania, Suecia, Polonia, Japón y las tres repúblicas bálticas.

Además, a partir del 23 de noviembre podrán visitar Finlandia los ciudadanos de todos los países de la Unión Europea y del área Schengen, incluida España, aunque superen el límite de contagios permitido.

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No obstante, los turistas de países con más de 25 contagios por 100.000 habitantes tendrán que presentar un test negativo de COVID-19 realizado durante las 72 horas previas a su llegada y no podrán permanecer en Finlandia más de tres días.

Quienes lleguen de países con una situación epidemiológica grave y tengan planeada una estancia superior a los tres días deberán guardar cuarentena las primeras 72 horas, para después someterse a un segundo test.

“Espero que estas restricciones no afecten al turismo. Finlandia tiene la capacidad de ofrecer experiencias turísticas seguras durante la pandemia y las empresas del sector implementan las últimas medidas de salud y seguridad”, asegura a Efe Sanna Kyyrä, experta en política turística del Ministerio de Trabajo y Asuntos Económicos.

Sin embargo, varias organizaciones turísticas han criticado la cuarentena y el doble test, al considerar que provocará la pérdida de buena parte del turismo extranjero en Laponia, el principal destino invernal de Finlandia por sus auroras boreales y su industria navideña en torno a la figura de Papá Noel.

Los ingresos por turismo en Finlandia aumentaron un 16 % entre 2016 y 2019, hasta los 16.100 millones de euros, y generaron el pasado año el 2,7 % del producto interior bruto (PIB) del país nórdico.

Aunque el peso de esta actividad en la economía nacional está muy por debajo de potencias turísticas como España, donde supone el 12,3 % del PIB, el turismo es ya la tercera industria dentro del sector servicios que más exportaciones genera en Finlandia, en concreto el 16 % del total.

El país nórdico, con una población de 5,5 millones de habitantes, registró en 2019 un récord de pernoctaciones en alojamientos turísticos, con más de 23 millones, de las que alrededor del 30 % correspondió a turistas extranjeros.

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El turismo foráneo -dominado por rusos, alemanes, británicos y chinos- generó el año pasado unos ingresos de unos 5.000 millones de euros, cifra que hubiera aumentado un 4 % en 2020 de no haber sido por la pandemia de coronavirus, según cálculos del Gobierno finlandés.

La aparición de la pandemia a principios de año golpeó duramente al turismo en Finlandia, a pesar de ser uno de los países europeos menos castigados por el coronavirus, con 160 contagiados y 6,1 fallecidos por cada 100.000 habitantes hasta la fecha.

Las tempranas medidas de contención del virus a escala nacional y las fuertes restricciones a la llegada de viajeros del extranjero frenaron la pandemia, pero provocaron un desplome de las pernoctaciones del 46 % interanual entre enero y junio.

Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Económicos, durante el verano se produjo un aumento significativo del turismo doméstico, aunque esto no fue suficiente para llenar el vacío dejado por los turistas extranjeros.

El Ejecutivo finlandés estima que en 2020 la demanda del turismo foráneo se reducirá al menos un 70 % respecto al año anterior, recortando los ingresos de este sector en unos 3.500 millones de euros y poniendo en una grave situación a las empresas y trabajadores del ramo.

“El turismo da empleo a más de 142.000 personas. Además, es muy común el uso del trabajo temporal, que sumado equivaldría a unos 6.000 empleos más a tiempo completo en la hostelería y la restauración”, explica Kyyrä.

Añade la experta del Ministerio que la situación ha obligado a las autoridades a conceder financiación pública y ayudas estatales directas a las empresas del sector más afectadas por la pandemia para evitar quiebras y fomentar la contratación.

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