Sídney (Australia).- El primer ministro de Australia, Scott Morrison, aceptó este jueves con resignación que el estado de Queensland no le permita viajar allí de trabajo sin hacer cuarentena, lo que simboliza la rigidez del cierre de fronteras internas en el país oceánico por la pandemia.

El mandatario no podrá acudir el mes que viene a Queensland (noreste), donde se celebran comicios estatales y una final de Rugby, deporte al que es muy aficionado, si no se somete a una cuarentena de 14 días, como recordaron hoy las autoridades de ese estado.

“El primer ministro va a donde puede. Creo que será difícil dada las medidas que tienen (en Queensland). Pero tengo un trabajo muy ocupado, tengo muchas cosas que hacer ahora y me mantendré centrado en lo que necesitan los australianos. Y sospecho que no puedo ir a la gran final,”, dijo Morrison con resignación.

Con el inicio de la pandemia, los ocho estados y territorios de Australia impusieron cierres totales o parciales a sus fronteras, que relajaron primero y después volvieron a endurecer con el rebrote de COVID-19 en la ciudad de Melbourne, que disparó las infecciones de 7.920 el 1 de julio a más de 26.800 en la actualidad.

Los estados australianos, que gozan de una gran autonomía respecto del Gobierno central, aplican sus propias restricciones de movilidad a los viajeros de otras regiones.

Por ejemplo, Australia Occidental mantiene sus fronteras cerradas con algunas excepciones y Queensland exige un periodo obligatorio de cuarentena a aquellos que han estado en Nueva Gales del Sur, Victoria y el Territorio de la Capital Federal, cuyas capitales respectivamente son Sídney, Melbourne y Camberra.

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Los obstáculos al desplazamiento interno motivaron a la aerolínea Qantas a unirse a diversos diarios del país como el Sydney Morning Herald para incrementar la presión en favor de la reapertura de las fronteras y la adopción de una definición unificada de lo que es un foco de la COVID-19.

“Muestra tu apoyo a la apertura segura de nuestras fronteras nacionales”, reza el mensaje de la campaña publicada este jueves cuando Australia registra un incremento diario de 34 infecciones, entre ellas 28 en Victoria y 5 en Nueva Gales del Sur, a raíz de una caída en los contagios locales en esta segunda ola de COVID-19.

QUEENSLAND, EN LA MIRA

El primer ministro liberal –quien la pasada semana pidió sin éxito a la jefa del gobierno de Queensland, la laborista Annastacia Palaszczuk, que permitiera a una mujer, Sarah Caisip, a asistir al funeral de su padre– insistió este jueves en que se deberían hacer excepciones por razones humanitarias.

Las restricciones en Queensland también fueron cuestionadas tras conocerse el caso de Mark Keans, que padece de cáncer terminal y cuya familia recibió unos 145.570 dólares (123.660 euros) en donaciones para que sus cuatro hijos pudieran viajar a verlo debido a los altos gastos de la cuarentena.

La polémica también ha salpicado al actor estadounidense Tom Hanks, quien la semana pasada retornó al país para seguir con el rodaje del filme “Elvis”, ya que se produjeron cruces de acusaciones entre el Gobierno federal y el estatal de Queensland en torno al trato especial diferenciado para las celebridades y los ciudadanos de a pie.

A pesar de que la polémica se centra en Queensland, es Australia Occidental la única jurisdicción del país que tiene sus fronteras más estrictamente cerradas, al tiempo que rompió a principios de mes el consenso alcanzado entre el Gobierno central y los estados y territorios respecto a los protocolos a seguir ante la COVID-19. EFE

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