Los Ángeles (EE.UU.).- Hastiada, cabreada, desolada pero, también, un poco esperanzada. Así parece sentirse Janelle Monáe sobre la lucha contra el racismo en Estados Unidos, un tema que vertebra el visceral thriller “Antebellum” y sobre el que dijo a Efe que ser negro en ese país es como “caminar por la cuerda floja”.

Con 34 años, Monáe es ahora mismo un referente fundamental del “black power” y de las reivindicaciones LGBT.

Heredera al trono de Prince, la artista ha sacado un puñado de discos incandescentes y excitantes (como “The ArchAndroid”, 2010), triunfó como actriz en las cintas contra el racismo “Moonlight” y “Hidden Figures” (ambas de 2016) y ha esquivado con orgullo las definiciones tradicionales de género e identidad sexual.

Ahora prueba el terror en “Antebellum”, película que se estrena en EE.UU. el viernes en internet bajo la dirección de los debutantes Bush + Renz y en donde da vida a dos mujeres: una prestigiosa intelectual negra de la actualidad y una afroamericana sometida a la esclavitud de los estados sureños antes de la Guerra Civil.

Muy seria y tajante en sus respuestas, Monáe dio a Efe una entrevista tensa por momentos (o, al menos, tan tensa como la situación ahora mismo en EE.UU.) y que tuvo lugar cuatro días después del tiroteo al afroamericano Jacob Blake por la Policía, al día siguiente de la huelga antirracista de la NBA y un día antes de que muriera el icono negro de “Black Panther” (2018) Chadwick Boseman.

Pregunta: ¿Cómo lleva este año tan complicado?

Respuesta: Esa es una pregunta bastante fuerte. Es difícil para mí responderla ahora. Lo siento.

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Hay mucha agitación y, sabes, ser negro aquí en EE.UU. es como caminar por la cuerda floja: si te inclinas hacia la izquierda te puedes poner furioso, y tampoco quieres inclinarte a la derecha y caer en el delirio.

Así que intento caminar por esa fina línea mientras hablo contigo, y tengo que hacerlo, sobre esta película y mientras lidio con mis emociones acerca de que mi gente esté siendo asesinada cada día solo por el color de su piel.

P.- La hemos visto en películas dramáticas sobre racismo, pero “Antebellum” tiene un enfoque diferente: es una cinta de terror. ¿Cómo puede ser útil este género para hablar del racismo?

R.- Cuando piensas sobre personas negras viviendo en EE.UU., no hay un acto más terrible que la esclavitud. Yo estoy aquí no porque pidiera estar en EE.UU. sino porque mis antepasados fueron robados y traídos aquí. No fuimos inmigrantes, no migramos voluntariamente.

Así que no sé de nada más terrible en cuanto a la historia negra. Han pasado otras cosas, pero eso fue el comienzo: ese es el pecado original de este país.

P.- Este tipo de películas pueden llegar a un público global y quizá haya gente en el resto del mundo que no esté familiarizada con la historia de EE.UU. ¿Podría explicar cómo la esclavitud sureña previa a la Guerra Civil puede conectarse con el racismo actual en EE.UU.?

R.- Bueno, creo que si eres blanco y no conoces esto necesitas buscar en Google.

Necesitas hacer esa investigación. Como mujer negra, no quiero hacer el esfuerzo emocional de repasar lo que sucedió.

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Pido a la gente que haga sus deberes: así es como vamos a desmantelar el racismo sistémico y el supremacismo blanco.

En esta película interpreto a una mujer negra que es una escritora y que está atrapada en una realidad terrible que la obliga a confrontar el pasado, el presente y el futuro. Pero tiene que hacer todo eso antes de que sea demasiado tarde.

Creo que esta cinta será también educativa. No puedes hablar de las políticas racistas que tenemos ahora sin hablar de la esclavitud. Cuando piensas sobre la Policía, ¿cuál era su propósito original? Controlar y meter miedo a los corazones de los negros, mantenernos a raya. No estaba basado en nada de proteger a las personas.

Así que tenemos que entender que estas conversaciones sobre la injusticia, los asesinatos y la violencia contra los cuerpos negros, sea la Policía o el supremacismo blanco, está todo conectado. Nuestro pasado, nuestro presente y lo que será nuestro futuro está todo conectado. Y no creo que las mujeres negras tengan que hacer el esfuerzo emocional de arreglarlo.

P.- Ha dicho que fue muy importante para usted tener conversaciones con el reparto y el personal blanco de la película sobre cuestiones de raza.

R.- Fue un honor trabajar con este reparto desde Jack Huston a Jena Malone pasando por Lily Cowles, Gabourey Sidibe, Eric Lange, Kiersey Clemons… Un elenco estelar que venía de condiciones sociales muy diferentes.

Específicamente, con los intérpretes blancos yo quería saber dónde se situaban respecto al supremacismo blanco, el racismo sistémico y la protección de las vidas negras. Y me hizo feliz conocer sus respuestas y tenerlos como aliados.

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Ellos quisieron hacer estos personajes porque querían incluso enfrentarse a su propio pasado. No diré quién, pero uno de ellos, en la vida real, descubrió, y esto no fue una sorpresa para mí, que uno de sus antepasados fue un propietario de esclavos. Y no era algo tan lejano: era como su tatarabuelo. Así que escuchar eso y ver las lágrimas en sus ojos fue importante.

P.- Parte de la película se rodó en una antigua plantación esclavista.

R.- Filmamos en Nueva Orleans y creo que es la misma en la que se rodó “Django Unchained” (2012). Siendo una descendiente de esclavos, podía sentir su presencia, podía sentir sus espíritus. Cada vez que ponía un pie en esa plantación me ayudaban a caminar, a hablar, a luchar, a planear, a llorar. Simplemente sentía que me estaban guiando.

P.- Después de lo que ha pasado en los últimos meses, ¿hacia dónde espera que vaya el movimiento Black Lives Matter?

R.- Mira, creo que esta película, y la razón por la que tengo esta entrevista contigo, es porque tenemos que seguir manteniendo esta conversación. No puede ser “aquí no ha pasado nada”. No puede ser “déjame volver a las compras” o “déjame ver el baloncesto”. No, no. Tenemos un problema real y siempre lo hemos tenido.

Y si nos descuidamos sobre estas elecciones, si continuamos empoderando a Donald Trump y la Administración republicana, seguiremos apoyando las políticas racistas y la ideología racista, seguiremos alentando a los supremacistas blancos y poniendo las vidas negras y marginadas en peligro cada día.

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