Washington,- Para los amantes de los caballos, el Derby de Kentucky es una de las carreras hípicas más importantes de EE.UU., pero este año podría convertirse en el escenario perfecto para alzar la voz frente a la brutalidad contra los afroamericanos, en medio de las protestas que sacuden el país.

Para este sábado, está previsto que se corra en el hipódromo Churchill Downs, en Louisville, la competencia conocida como “los dos minutos más emocionantes en los deportes”.

Sin embargo, hay también convocada para esta jornada una protesta bajo el lema “Sin justicia no hay Derby”, en esa ciudad, la más poblada del estado de Kentucky, que cada año se engalana para la reputada competición.

Louisville, de unos 620.00 habitantes, era también el hogar de Breonna Taylor, una joven afroamericana de 26 años que murió el pasado 13 de marzo tras recibir ocho disparos de policías, que entraron en su apartamento para ejecutar una orden de registro presuntamente en busca de estupefacientes que al final no encontraron.

“LA PERSONAS NEGRAS EN LOUISVILLE NO SON FELICES”

“Este es el momento para que la gente en todo el mundo entienda que las personas negras en Louisville, Kentucky, no son felices”, dijo a Efe el pastor Timothy Findley Jr., fundador de Fellowship Christian Life Center y quien hace parte de la Coalición de Justicia y Libertad.

El líder religioso señaló que “los ojos del mundo esta semana, y específicamente el día de Derby, están en Louisville”, y criticó que “valorar esta carrera por encima de las vidas, es malvado, es perverso” y “síntoma de un problema mucho más grande”.

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“Queremos justicia para Breonna Taylor. Queremos que todos los responsables rindan cuentas”, añadió.

El derby no ha estado exento de controversia en ediciones anteriores, en medio de acusaciones de racismo, ya que frente a la fuerte presencia de jinetes latinos en los últimos años, en el pasado la mayoría de “jockeys” eran negros, con la mayor parte de los propietarios de caballos, de raza blanca.

La importante participación afroamericana se debía en gran parte a la esclavitud en Estados Unidos, que llevó a generaciones de negros a estar vinculados al cuidado de los caballos. De allí que no fuera extraño que el jinete de Arístides, el purasangre ganador del primer Derby en Kentucky en 1875, fuera Oliver Lewis, uno de los 15 afroamericanos inscritos entonces en la liza.

En una rueda de prensa este miércoles, Findley reclamó que el fiscal general de Kentucky, Daniel Cameron, y el buró federal de investigaciones (FBI, en inglés) -a cargo de la pesquisa sobre el mortal tiroteo- anuncien que hay justicia para Taylor.

“Todo este calvario, que comenzó hace cinco meses, también ha puesto de relieve la falta de liderazgo y la corrupción dentro del Departamento Metropolitano de Policía de Louisville y del Gobierno de nuestra ciudad. Para ser claros, esto ha durado demasiado debido a esto”, agregó.

El caso de esta mujer negra no parece ser aislado: El diario The Washington Post reveló este viernes una investigación de los tiroteos fatales que han involucrado a la Policía desde 2015, según la cual, 247 mujeres -48 de ellas afroamericanas- han muerto por disparos de los uniformados entre el total de 5.600 muertos registrados.

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Este año, Estados Unidos se ha visto sacudido, además, por la muerte de George Floyd, un afroamericano que falleció después de que un policía le presionara el cuello con la rodilla hasta dejarlo inconsciente, y por los siete disparos a quemarropa que recibió el pasado 23 de agosto Jacob Blake por parte de otro agente blanco que lo intentaba arrestar.

EFECTOS DE LA PANDEMIA

Otro punto sobre el que llamó la atención el líder religioso fue la “manera desproporcionada” en que la COVID-19 ha afectado a los residentes afroamericanos de Louisville, lo que consideró que es el resultado de una “larga historia de atención médica inadecuada en las comunidades negras”.

“Ya no es el momento de las simples conversaciones de simpatía, sino de la acción”, afirmó a los reporteros Findley, quien además reclamó una parte de los millonarios ingresos anuales que produce el hipódromo para apoyar a las comunidades.

La competición, que atrae a más de 100.000 espectadores, se tendría que haber disputado el pasado 2 de mayo, pero fue aplazada debido a la pandemia del coronavirus, que también ha obligado a reducir el aforo.

SABOR A MENTA Y MODA

La pandemia seguramente mermará el ambiente de fiesta que rodea la carrera, en la que se sirven 120.000 cócteles Mint Julep o Julepe de Menta, una mezcla con Bourbon y menta fresca.

Y pese a que los ejemplares purasangre de no más de tres años de edad que saltan a la pista deberían ser los protagonistas, lo cierto es que los colores, flores y extravagantes diseños de los sombreros se roban la atención.

Los costos varían según el estilo, aunque puede rondar entre unos 500 y 1.000 dólares.

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Esas cifras palidecen si se comparan con los 225,7 millones de dólares a los que ascendieron las apuestas en la edición de 2018, según medios locales.

Este año, sin embargo, la pandemia y las manifestaciones contra el racismo y la brutalidad policial amenazan con opacar este símbolo de la opulencia con otra de las muchas caras de la sociedad estadounidense.

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