Bangkok.- La pandemia de la COVID-19 ha disparado los beneficios de los fabricantes de guantes sanitarios en Malasia, el mayor exportador mundial, pero este éxito se ha visto empañado ante las alegaciones de abusos laborales.

Top Glove, el principal productor mundial, experimentó en su tercer trimestre hasta mayo el mayor aumento de beneficios de su historia respecto al mismo periodo del año anterior, un 365 %, hasta los 350 millones de ringgit (unos 83,9 millones de dólares o 71,04 millones de euros).

Sin embargo, el grupo se ha visto inmerso en una polémica después de que Estados Unidos prohibiera a mediados de julio la importación de sus productos debido a supuestas alegaciones de abusos contra sus trabajadores, muchos de ellos inmigrantes.

La multinacional, que asegura que está trabajando para resolver los problemas de sus empleados, como las comisiones abusivas cobradas por las empresas intermediarias de empleo, ha recibido el respaldo de las autoridades malasias, que han negado las acusaciones.

Este miércoles, este respaldo se visualizó con una visita del ministro de Recursos Humanos malasios, Saravanan Murugan, a una fábrica de Top Glove.

“Top Glove mantiene su compromiso en favor del bienestar de los trabajadores y continuará trabajando duro para mejorar sus prácticas”, precisó el pasado 10 de agosto la multinacional en un comunicado, en el que enumeró mejoras en la acomodación y beneficios médicos, entre otras iniciativas.

Con 40 fábricas en Malasia, 4 en Tailandia y una en China, la multinacional es la mayor productora de guantes médicos con más de 80.000 millones de piezas al año y emplea a un total de 20.000 personas.

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Malasia prevé exportar este año 225.000 millones de piezas, lo que supone el 65 % de la demanda mundial, según datos de la Asociación de Fabricantes de Guantes de Goma de Malasia (Margma, según el acrónimo inglés)

Además de Top Glove, otros fabricantes malasios de guantes sanitarios también se han beneficiado del aumento de la demanda ante la pandemia de la COVID-19, que desde enero ha causado 23,7 millones de contagios y 814.000 muertos en todo el mundo.

Así, los beneficios de Supermax en el trimestre hasta junio crecieron un 2.815 % hasta los 408,3 millones de ringgit (97 millones de dólares u 82,81 millones de euros), con una producción de hasta 24.000 millones de guantes.

Riverstone duplicó su beneficio en la primera mitad del año hasta los 137,5 millones de ringgit (unos 32,96 millones de dólares o 27,89 millones de euros), con una capacidad de producción de 9.000 millones de guantes.

Estos buenos resultados han permitido al cofundador de Riverstone, Wong Teek Son, a entrar en la lista de los milmillonarios malasios con una fortuna calculada en 1.200 millones de dólares, frente a 310 millones el año pasado, según datos de Bloomberg.

Otros magnates de los guantes en el club de los milmillonarios malasios son Lim Wee Chai (1.350 millones de dólares), el presidente ejecutivo y fundador de Top Glove, y Kuan Kam Hon (2.900 millones de dólares), fundador de Hartalega.

En los últimos años, los trabajadores de algunas de estas empresas han denunciado abusos como jornadas laborales extenuantes, confiscación de sus pasaportes y el pago de tarifas administrativas abusivas en Malasia.

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La mayoría de estos empleados son inmigrantes de Bangladesh, Nepal o Birmania (Myanmar), que forman parte de los hasta 5,5 millones de trabajadores extranjeros no cualificados en Malasia.

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