Manila.- Manila ha superado los 100.000 casos de COVID-19 y se confirma como el mayor foco de la pandemia al representar el 56 % de los más de 178.000 infecciones documentadas en Filipinas.

En las últimas dos semanas, Filipinas ha sumado cada día entre 4.000 y 7.000 nuevos casos y la capital ha aportado diariamente más de la mitad de los nuevos contagios en el país, convertido ya en el que cuenta con más infecciones del nuevo coronavirus en el Sudeste Asiático.

“El área metropolitana de Manila es el lugar más densamente poblado del planeta, donde las transmisiones comunitarias de COVID-19 se producen con rapidez y es sumamente difícil controlar la pandemia”, explicó hoy en un vídeo-foro el profesor Guido David, del centro de análisis de datos de la Universidad de Filipinas.

Se calcula que unos 5 millones de filipinos viven hacinados en condiciones de insalubridad en las barriadas marginales de Manila.

La capital ha sufrido uno de los confinamientos más largos y estrictos del mundo, inicialmente de 78 días, aunque tras relajar levemente la cuarentena durante dos meses, las autoridades volvieron a imponerlo durante quince días a principios de agosto para contener el continuo ascenso de casos de COVID-19.

David explicó que tras la reimposición de las medidas de contención el ratio de contagios se redujo del 1,5 al 1,1, por lo que el centro de análisis de datos de la Universidad de Filipinas recomendó alargar la cuarentena dos semanas más, ya que de lo contrario los casos en el país sobrepasarían los 250.000 para finales de agosto.

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“La mayoría de las transmisiones comunitarias se produjeron en el transporte público y en los lugares de trabajo entre junio y julio, cuando Manila pasó a una fase de cuarentena más relajada”, indicó Guido, que reconoció el alto coste económico que el cierre de la capital tiene para un país en desarrollo como Filipinas.

El gobierno se vio obligado a relajar la cuarentena desde el pasado miércoles para reactivar la actividad en la capital, principal motor económico del país, que se enfrenta a una grave crisis económica y social tras haber entrado en recesión al desplomarse la economía un 16,5 % en el segundo trimestre.

Casi la mitad de la población activa del país, 27,3 millones de filipinos, están desempleados debido la estricta cuarentena.

En el mismo foro, la ex secretaria de Salud, Esperanza Cabral, señaló que hay “otras maneras efectivas” de contener el virus sin recurrir a confinamientos estrictos y abogó por tratar de mantener la distancia social, usar todo el tiempo mascarillas y pantallas protectoras y desinfectarse las manos con regularidad.

“Creo que es positivo que el gobierno esté considerando los cierres localizados por barrios o edificios cuando se produzca un nuevo brote, en vez de cerrar toda la capital, ya que el coste económico es muy alto”, indicó Cabral.

Un estudio publicado esta semana por la Universidad Ateneo refleja que Filipinas puede tener unos 3 millones de casos de COVID-19 sin detectar, ya que la mayoría de los contagios se están concentrando en la franja de edad entre 20 y 40 años y muchos son asintomáticos, por lo que están propagando el virus sin saberlo. EFE

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