Barcelona (España),- Barcelona recordó este lunes en silencio y con flores a los 16 muertos y más de cien heridos de los atentados yihadistas cometidos hace justo tres años en esa ciudad y en la localidad de Cambrils, en la región española de Cataluña (noreste).

El homenaje, sobrio y emotivo, se desarrolló en la popular zona peatonal de las Ramblas, donde el 17 de agosto de 2017 fueron atropelladas con una furgoneta a toda velocidad decenas de personas, de las que 14 murieron.

El acto se centró en las víctimas y sus familiares, mientras que autoridades y representantes políticos permanecieron en un segundo plano, encabezados por el presidente regional Cataluña, Quim Torra; el ministro español de Sanidad, Salvador Illa; y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entre otros.

Una cincuentena de familiares presidieron la ceremonia, con claveles blancos en la mano, sobre el mosaico del Pla de l’Os de Joan Miró, donde quedó abandonado el vehículo del atentado de Barcelona.

Una joven estudiante del Liceu de Barcelona interpretó al violonchelo “El Cant dels Ocells” (“El canto de los pájaros”, una canción popular catalana), mientras se guardaba un silencio emocionado.

Posteriormente, representantes de las víctimas depositaron coronas de flores sobre el mosaico, y autoridades, miembros de las fuerzas de seguridad y otros asistentes llenaron de claveles blancos los maceteros instalados a modo de altar.

ATENTADO FRUSTRADO EN LA SAGRADA FAMILIA

Aquel 17 de agosto por la tarde, el joven de origen marroquí Younes Abouyaaqoub iniciaba la matanza en una furgoneta alquilada con un atropello masivo en el centro de Barcelona. Después huyó a pie y acuchilló mortalmente a un hombre para robarle el automóvil, hasta que la Policía catalana lo mató a tiros el 21 de agosto.

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Por la noche, cinco terroristas más intentaron otro crimen en Cambrils (provincia de Tarragona), donde atropellaron a varias personas, con el resultado de un muerto, y apuñalaron a otras. También fueron abatidos por las fuerzas del orden.

Según la investigación, los atentados se improvisaron al frustrarse los planes de hacer estallar explosivos en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona el 20 de agosto, uno de los monumentos más conocidos de España.

La víspera había explotado una vivienda en Alcanar (Tarragona) cuando los yihadistas preparaban, supuestamente, las bombas para ese gran atentado.

Murieron allí dos personas, una de ellas el imán Abdelbaki Es Satty, considerado el líder espiritual del grupo. En 2015 emprendió el adoctrinamiento de los miembros, jóvenes de origen marroquí, en la mezquita de Ripoll (provincia catalana de Gerona).

La Audiencia Nacional de España juzgará próximamente a tres marroquíes por pertenecer presuntamente a la misma célula. Son los únicos procesados hasta ahora, aunque ninguno por asesinato, ya que se considera que los supuestos autores de los atentados están muertos.

El silencio solemne del homenaje de hoy se vio interrumpido por algunas voces que reclamaban “saber toda la verdad”, el lema de una campaña que exige que se aclare si Es Satty tenía alguna relación con los servicios secretos españoles.

Aparte, la Audiencia Nacional mantiene, bajo secreto de sumario, líneas de investigación sobre posibles conexiones terroristas internacionales.

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