Redacción Internacional-Managua.- Nicaragua, que sigue sumergida en una crisis sociopolítica desde abril de 2018, necesita unas “reformas profundas” y celebrar elecciones “libres, justas y transparentes”, dijo este viernes el embajador de Estados Unidos en Managua, Kevin K. Sullivan.

En un discurso ofrecido en ocasión del Día de la Independencia de Estados Unidos, el diplomático estadounidense observó que el derecho a la libre expresión y la protesta pacífica, que “son sacrosanto” en su país, “así como debe serlo en toda democracia”, no lo son en la Nicaragua gobernada por Daniel Ortega.

“Su violación (a esos derechos) en el 2018 es lo que hundió a Nicaragua en la crisis política que persiste al día de hoy”, sostuvo el embajador en un discurso ofrecido de manera virtual debido a la pandemia del coronavirus.

Sullivan dijo que Washington “cree que los responsables de la violencia contra manifestantes pacíficos” en Nicaragua “deben de responder ante la justicia”.

“La falta de una respuesta judicial adecuada a los abusos de los derechos humanos, a dos años de lo ocurrido, habla de la necesidad de reformas profundas” en el país centroamericano, planteó.

El 18 de abril de 2018 estallaron unas protestas callejeras por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que el Estado las aplastó con el uso de la fuerza que cobraron al menos 328 vidas, según organismos humanitarios.

Ortega, que fue presidente en 1985-1990 tras coordinar una Junta de Gobierno (1979-1985), y que se encuentra en el poder desde enero de 2007, es señalado por diferentes sectores de controlar todos los poderes del Estado, Ejército y Policía.

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Sullivan comparó el tema de los derechos humanos y las libertades en Nicaragua con las ola de protestas que enfrenta su país desde mayo pasado contra el racismo tras la muerte de George Floyd a manos de un policía blanco en Minesota.

“Cuando ocurren problemas tienen que haber investigación independiente y justicia para los culpables.

El Parlamento nicaragüense, controlado por los sandinistas, aprobó en junio de 2019 una polémica Ley de Amnistía, promovida por el Ejecutivo, y que beneficia por igual a los opositores, como a las responsables de las muertes que han dejado las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en abril de 2018.

Por otro lado, el embajador afirmó que su país mantiene su “compromiso con promover las condiciones para la realización de elecciones libres, justas y transparentes, con observación internacional, lo que es esencial para dar solución a la crisis política de Nicaragua y permitir el retorno de la paz y la prosperidad”.

“Una solución política permitirá que las empresas de ambos países colaboren más y traigan nuevas oportunidades y prosperidad a Nicaragua”, aseguró.

Nicaragua tiene previsto celebrar elecciones generales en noviembre del próximo año.

Durante su discurso, el diplomático también destacó la figura de la líder estudiantil Amaya Coppens, de nacionalidad belga y nicaragüense, que guardó prisión en el marco de las protestas contra Ortega, y a quien Estados Unidos eligió una de las Mujeres Coraje de 2020 (IWOC), galardón que entrega el Departamento de Estado.

“Amaya ha demostrado un valor y liderazgo excepcionales con sus esfuerzos por restaurar la democracia en Nicaragua, a pesar de los continuos intentos por silenciar su voz”, señaló.

Coppens, una estudiante de Medicina a la que el Gobierno de Nicaragua no le permite retomar sus estudios, es conocida por su firme oposición al presidente Ortega, al que considera “dictador”, y al que responsabiliza por la muerte de cientos de personas desde el estallido social de abril de 2018.

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