Buenos Aires.- Un grupo de trabajadores de la cultura y del mundo audiovisual argentino se reunieron en la Plaza de Mayo de Buenos Aires para proponer un impuesto a las ganancias de las plataformas digitales que financie una línea de ayudas para su colectivo, especialmente golpeado por la pandemia.

La actriz Natalia Badgen aseguró en declaraciones que ella y sus compañeros buscan visibilizar una situación “muy delicada”, ya que llevan más de cien días sin percibir ingresos.

“Así que estamos pidiendo 30.000 pesos (411 dólares aproximadamente) por mes mediante impuestos a las plataformas digitales que están creciendo en usuarios durante esta etapa que son Spotify, Netflix o Flow”, reclamó la actriz.

PROMESAS QUE NO LLEGAN

En un comunicado, los artistas criticaron que las promesas de becas y bonos, que se les llevan haciendo desde que empezó la pandemia, no se concretan.

“No queremos más promesas por Zoom”, señalaba el texto del comunicado del colectivo Artistas y Trabajadores por la Cultura.

Durante la protesta, una persona del equipo del jefe de Gabinete del Gobierno, Santiago Cafiero, aseguró que el miembro del Ejecutivo revisará las demandas del grupo.

El sonidista Francisco Rizzi destacó que los trabajadores del mundo audiovisual son un grupo especialmente vulnerable porque por el tipo de servicio que prestan, en ocasiones intermitente, no pueden acogerse a los subsidios y ayudas puestos en marcha por el Gobierno para mitigar las consecuencias sociales de la pandemia.

Argentina lleva en aislamiento obligatorio desde el pasado 20 de marzo y, pese a que en amplias partes del país el confinamiento se ha relajado, Buenos Aires y el cinturón urbano que la rodea está experimentando en la actualidad el periodo de mayor intensidad del brote.

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Por ello, se prevé que el Gobierno endurezca aún más el aislamiento a partir de la semana que viene en la capital y sus alrededores.

Para los artistas, la cuarentena está siendo una etapa de reinvención a través de los espacios digitales, que si bien generan visibilidad, dificulta en muchos casos la monetización del trabajo que desempeñan.

“Obviamente, preferiríamos estar en nuestras casas, pero la situación es ya muy angustiosa”, aseveró Rizzi para justificar la concentración en las circunstancias actuales.

UN CINE ARGENTINO CON VOCACIÓN INTERNACIONAL

En este mismo jueves también se constituyó una mesa de trabajo entre la Cancillería del país austral y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) para potenciar la internacionalización de la industria audiovisual argentina y la atracción de producciones internacionales al país.

La Cancillería señaló en un comunicado “el alto potencial exportador y capacidad de captación de inversiones” del cine argentino

Por su parte, el presidente del INCAA, Luis Puenzo, subrayó que la misión del cine argentino de estar entre “las industrias más grandes el país”.

Entre las medidas señaladas por el documento se encuentra la potenciación de las embajadas para promover el cine del país en festivales internacionales, impulsar coproducciones e impulsar el rodaje en distintos puntos de su variada geografía.

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