Miami, 22 jun (EFE).- Eneida Roldán, jefa ejecutiva de la Red de Cuidado de la Salud de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), opina que el repunte de COVID-19 en este estado se debe más al incumplimiento de las medidas preventivas por parte de la gente que a ningún otro factor y pidió “disciplina”.

“Cuando (después del confinamiento) un condado o una ciudad se abren hay que tener muy en cuenta cómo la población se adapta a esos cambios”, subraya a Efe Roldán, cuya especialidad es la patología y, además de su cargo ejecutivo, ejerce como profesora adjunta y decana de la Facultad de Medicina de FIU.

Como médica, Roldán sabe que “una de las cosas más difíciles de cambiar es al ser humano” y cree que la falta de adaptación a la nueva realidad es la razón principal del ascenso de los casos nuevos de coronavirus en Florida.

Este lunes el “estado del sol” superó el umbral de los 100.000 casos confirmados de COVID-19, tras haber sumado a la cuenta 24.500 solo en la pasada semana, algo que genera preocupación. La mortalidad no ha crecido el mismo ritmo y los decesos suman 3.173.

En una entrevista con Efe Roldán afirma que está científicamente comprobado que Florida no está en una “segunda ola” de COVID-19, sino todavía en la primera.

EL VIRUS NO SE FUE

“El virus sigue aquí”, aunque algunos parecen no darse cuenta, dice esta científica dispuesta a aclarar los “mitos” de la COVID-19.

Las autoridades del estado dicen que el aumento se debe a un incremento de las pruebas de COVID-19 y subrayan que no van a dar marcha atrás en la reapertura económica iniciada en mayo pasado.

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Algunas voces dicen que el repunte se debe a que se abrió todo demasiado pronto y otras, entre las cuales está la de Roldán, creen que parte de la población ha entendido equivocadamente que la reapertura significa una vuelta a la situación anterior a la pandemia y ha dejado de cumplir con las medidas que hoy por hoy constituyen la única prevención contra el SARS-CoV-2.

La desprotección ante el virus y “la temperatura y el medio ambiente” de Florida que incitan a salir y juntarse con amigos y familiares son una “fórmula para desastres”, subraya.

Llevar mascarilla, mantener la distancia física con otras personas y medidas de higiene siguen siendo “la mejor defensa” a falta de un tratamiento o vacuna contra la enfermedad, asevera la científica de FIU.

“Hay que usar las mascarillas”, dice varias veces a lo largo de la entrevista. “Tenemos que protegernos a nosotros mismos y a la población vulnerable”, subraya en referencia al riesgo de que enfermos asintomáticos de COVID-19 contagien a personas mayores y enfermos crónicos estando junto a ellos sin protección.

Ni el estado ni el condado de Miami-Dade han hecho obligatorio el uso de mascarillas en los espacios públicos, pero hay condados como Orange y ciudades como Miami, Miami Beach, Tampa y Key Biscayne que sí, cada una con sus propias reglas.

LA DIFICULTAD DE CAMBIAR DE HÁBITOS

Aunque lo que se pide a la gente no es “imposible”, Roldán es consciente de la dificultad de “cambiar los hábitos humanos”, incluso aunque sea necesario por el bien de la salud o de la propia vida y pone como ejemplo la obesidad y el tabaquismo.

Por eso, cree que deben hacerse campañas para “disciplinar” a la población, al estilo de las de “no fumar” en lugares públicos, y da la bienvenida a las inspecciones que el fin de semana pasado comenzaron en bares y restaurantes de Miami-Dade, el condado que es el principal foco de la pandemia en Florida, para velar por que se cumpla con el distanciamiento social.

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A su juicio hay que estar atento a cómo evoluciona la situación para ver si es necesario “tomar un poco más de control”.

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