Tokio.- La comunidad de negocios de Europa en Japón considera que hay una “trato desigual” y una “falta de reciprocidad” por el “estricto” veto migratorio impuesto por Japón para evitar una propagación mayor de a COVID-19.

“Hay un trato desigual, aunque no diría discriminación”, manifestó hoy lunes en una rueda de prensa el presidente del Consejo Europeo de Negocios en Japón, Michael Mroczek, al analizar la prohibición de entrada que Japón aplica a ciudadanos de más de un centenar de países.

El punto fundamental es que Japón no permite la reentrada al país de los residentes extranjeros en Japón con ciudadanía de 111 países, a diferencia de otras naciones, como los europeos.

Los residentes japoneses en Europa, en cambio, pueden viajar sin restricciones, por lo que el veto de entrada impuesto por las autoridades niponas crea un trato desigual en el mundo de los negocios, agregó Mroczek.

Las normas migratorias niponas sólo permiten la reentrada de los residentes permanentes o con residencia de larga duración que tengan que salir del país por circunstancias especiales, como la muerte de un familiar o una operación quirúrgica.

Pero en los demás casos, “si sales, quizás no puedas volver”, recordó el representante europeo.

No hay indicaciones sobre si el Gobierno de Tokio va a hacer modificaciones en esta política, aunque ha anunciado que está revisando el tema para representantes del mundo de los negocios que provengan de Vietnam, Tailandia, Australia o Nueva Zelanda.

Mroczek recordó que la mitad de la inversión extranjera directa en Japón procede de Europea, y considera que abrir las fronteras para que puedan viajar los residentes en Japón no debería ser un problema mayor porque sólo es el 2 % de quienes viven en el país.

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“Sabemos que los japoneses están viajando (entre Japón y Europa). Esto aparentemente no tiene sentido”, insistió el representante europeo. “La comunidad de negocios europea no está muy contenta”, agregó.

Mroczek también señaló que algunas empresas “pueden estar pensando” en trasladar sus sedes regionales fuera de Japón por estas medidas “arbitrarias”, aunque señaló que no podía ofrecer un caso concreto en ese sentido.

“Algunos integrantes de la comunidad de negocios temen que se puedan imponer nuevas restricciones de una forma arbitraria en un futuro próximo”, agregó en la rueda de prensa, que ofreció en la sede del Club de Corresponsales Extranjeros en Japón (FCCJ).

Mroczek opinó que Japón debería optar en levantar progresivamente estas medidas en tres fases: una primera para permitir la reentrada de residentes extranjeros en Japón (como en Europa), otra para personas del mundo de negocios y, finalmente, para los turistas.

Japón, uno de los primeros países afectados por la extensión del coronavirus desde China, ha registrado hasta la fecha cerca de 18.000 casos de COVID-19, con unos 950 muertos.

Las medidas aplicadas por el Gobierno de Shinzo Abe y las autoridades regionales y municipales no han incluido un confinamiento de la población, pero sí llamamientos para quedarse en casa y, en una primera etapa, el cierre de comercios no esenciales.

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