Beirut.- La Administración Trump aplicará a partir de mañana junio nuevas sanciones en el marco de la denominada “Ley César”, en un nuevo un paso para “aislar” más al presidente sirio, Bachar al Asad, y a sus aliados mientras el país atraviesa una de sus peores crisis económicas desde el inicio de la guerra en 2011.

Seis meses después de ser aprobada por el Senado estadounidense, el Departamento del Tesoro dará a conocer la primera lista de personas o instituciones sancionadas por una ley que lleva el nombre del desertor militar sirio que consiguió sacar más de 50.000 fotografías que probaban la tortura en las prisiones de Al Asad.

El objetivo es ir contra aquellos que brindan “apoyo” a Al Asad, tanto sirios como internacionales, “responsables o cómplices de graves abusos contra los derechos humanos en Siria”, según el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

PONER FIN A AL ASAD

Con la “Ley César” se busca “aislar al régimen sirio y sus aliados”, afirma a Efe Omar Alshogre, director de asuntos de detenidos para la Syrian Emergency Task Force (SETF), organización estadounidense que ha trabajado en la redacción de este proyecto de ley, para impedir hacer negocios y proveer financiación para la reconstrucción del país.

Estados Unidos busca así “hacer caer el régimen sirio suprimiendo a sus aliados en el exterior”, indica Alshogre, en referencia a Rusia o Irán, así como con individuos o empresas que hacen negocios con el Gobierno en el Líbano, Emiratos o China.

“Uno de los importantes puntos de la Ley César es prohibir la reconstrucción bajo el régimen, no dejándole reconstruir ni dejando a las compañías invertir millones de dólares (…) usados para construir prisiones políticas o comprar armas”, señala Alshogre, refugiado en Suecia tras lograr su liberación en 2015 pagando un soborno.

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Esta ola de sanciones viene cuando Siria se lleva preparando para entrar en una nueva fase en el conflicto, la de la reconstrucción, tras controlar en los dos últimos años gran parte del territorio que perdió desde el inicio de la guerra, que aún continúa.

CONTRA LOS ALIADOS

Siria ya está sancionada por Estados Unidos y por la Unión Europea (UE) por la “represión contra los civiles” en el conflicto que ha causado centenares de miles de muertos así como millones de refugiados en el mundo.

La redacción de estas sanciones se dirigen directamente contra Rusia e Irán, los principales aliados de Al Asad y presentes en su territorio, que pueden beneficiarse de la venta o que pueda proveerles cualquier tipo de apoyo militar para continuar la guerra.

La investigadora en The Washington Institute, Anna Borshchevskaya, manifiesta a Efe que a pesar de este proyecto de ley “Rusia continuará persiguiendo sus objetivos”, aunque sí admite que “puede crear complicaciones adicionales para aquellos interesados en hacer negocios con el régimen”, algo que “no hará feliz a Rusia”.

La experta en la política rusa en Oriente Medio cuenta que “los años previos de sanciones no han cambiado el comportamiento” de Rusia en Siria, ya que “las sanciones pueden ser efectivas solo cuando son una herramienta dentro de una estrategia más grande”.

Además de Rusia e Irán, otros países como China y Emiratos, que recientemente se ha acercado a Al Asad, han mostrado su intención de participar en los proyectos de reconstrucción en el país, entre ellos el lujoso proyecto de Marota City, en el suroeste de Damasco, que podrían verse afectados.

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SANCIONES CONTRA LOS CIVILES

El Ministerio de Asuntos Exteriores sirio ha tildado esta ley como “terrorismo económico”, además de una “flagrante violación contra los derechos humanos más básicos y leyes internacionales” cuando los civiles ven cómo la moneda ha colapsado provocando que los precios de los productos se dupliquen.

Damasco busca echar la culpa a la “Ley César” de la crisis actual, pero “es Al Asad quien ha destrozado la economía”, asegura a Efe el director de SETF, Mouaz Moustafa, quien ayudó a escribir el proyecto de ley y trabaja ahora en la implementación con una lista de sanciones que se irá publicando hasta agosto.

“El objetivo de la ley es sancionar a los millonarios que hay en Damasco (…) castigarlos por el desastre económico”, asevera, haciendo hincapié que no hay ningún tipo de sanción a medicinas, productos alimenticios o relacionado con la ayuda humanitaria.

“Tras nueve años de guerra, todo el mundo está hambriento y terriblemente asustado”, remacha.

Isaac J. Martín

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