Panamá.- Panamá sobrepasó este jueves los 15.000 casos de COVID-19 y acumuló 363 muertes por la enfermedad, en medio de un repunte que llevó a las autoridades a anunciar un toque de queda ampliado en la capital y una provincia colindante así como cercos sanitarios en el interior panameño para frenar la propagación del nuevo coronavirus.

Se reportaron 6 muertes y 435 nuevos contagios para un acumulado de 363 defunciones, la mayoría (260) personas de más de 60 años, y 15.044 casos confirmados de COVID-19, que fue detectado en el país el 9 de marzo pasado.

Hay 398 pacientes hospitalizados, 77 en unidades de cuidado intensivo y 321 en sala general, y 4.664 están en aislamiento domiciliar, 572 de ellos en hoteles-hospital.

Un total de 72.697 pruebas para detectar el COVID-19 se han realizado en Panamá, de las que 55.201 han resultado negativas, y los test por millón de habitantes alcanzan las 16.991, con 1.558 aplicados en las últimas 24 horas.

El miércoles las autoridades reportaron la cifra récord de 514 nuevos casos y la de este jueves es la segunda más elevada, por lo que la ministra de Salud, Rosario Turner, anunció medidas ante el incumplimiento de las disposiciones sanitarias por parte de la población que están reflejando los números.

Se decretó así un toque de desde este sábado a las 5 de la tarde hasta las 5 de la mañana del lunes próximo en la capital y la provincia de Panamá Oeste, ambas con la mayor incidencia de casos de la enfermedad.

En el resto del país se mantiene el toque de queda que rige de 7 de la noche a las 5 de la madrugada cada día, sin ninguna restricción el fin de semana.

Turner también informó de que se dispuso aplicar un cerco sanitario en dos comunidades de Bocas del Toro dado el incremento de casos allí “que puede poner en riesgo áreas altamente sensitivas por la vulnerabilidad del sistema sanitario” de esa región.

Desde el lunes pasado el Gobierno de Panamá reemplazó las restricciones a la movilidad por género y de dos horas diarias vigentes desde el 25 de marzo, por un toque de queda nocturno, y también abrió el segundo de los seis bloques en que se ha dividido la reactivación económica, aunque se mantiene cerrado el comercio no esencial.

Este jueves eran visibles largas filas de consumidores a la espera de entrar en los supermercados, así como afluencia de autos en las calles la capital de Panamá, en un país donde aún está cerrado el comercio no esencial.

Las autoridades recordaron además que la flexibilización de las normas de movilidad no incluye viajar al interior, por lo que muchas personas no pudieron abordar buses en la principal terminal del país porque carecían un salvoconducto para poder desplazarse.

La subida sostenida de casos los últimos días hasta llegar al récord del miércoles se registró tres semanas después de la apertura del primero bloque económico, en el que están las ventas minoristas por internet y con entrega a domicilio, los servicios técnicos y la pesca.

El segundo bloque de actividades productivas incluye al sector industrial y la construcción de obras públicas, aunque no está claro el número de empresas que ya está trabajando y fue este jueves que el Gobierno anunció que 7 obras públicas ya pueden reactivarse.

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