Dubái.- El Louvre de Abu Dabi está “cerrado hasta próximo aviso”, tal y como reza el cartel colgado en su sitio web, pero ahora más que nunca el museo apuesta por las “conexiones culturales” entre las personas y los pueblos, que deben realizarse estrictamente online debido a la pandemia del coronavirus.

“Louvre Abu Dabi siempre se ha centrado en las conexiones universales que nos unen a través de las culturas, las historias y los periodos de tiempo, demostrando que tenemos mucho más en común de lo que creemos”, afirma a Efe su director, Manuel Rabaté.

Ahora, esas conexiones son más importantes que nunca frente a la pandemia que está alejando a personas, países y continentes.

“Estas nuevas circunstancias nos han llevado a acelerar nuestros programas digitales para que podamos seguir compartiendo nuestro contenido”, agrega Rabaté.

En su página web, el museo ha puesto a disposición del público vídeos, audios e imágenes que llevan las piezas de arte y arqueológicas hasta los hogares de quien quiera disfrutarlas desde su sofá, además de algunas actividades didácticas para los niños.

Por ejemplo, la gran estela de granito en la que aparece escrito con jeroglíficos el nombre del faraón Tutankamón puede ser observada en todos sus detalles en un vídeo y su historia e importancia es relatada en una grabación de audio de algo más de un minuto.

Sin embargo, los visitantes virtuales no pueden disfrutar del recorrido histórico que diseñan las obras, dispuestas en el museo para guiarlos en un viaje desde la prehistoria hasta la actualidad en doce capítulos, a través de galerías reunidas bajo una cúpula de 180 metros y 7.500 toneladas.

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Ese tejado que representa un palmeral fue diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel y permite que la luz del sol filtre a través de las formas geométricas, inspiradas en el arte islámico y en la tradición de Emiratos Árabes Unidos.

El museo, ubicado en la isla de Sadiyat, rodeado por las aguas del golfo Pérsico, era una atracción turística en sí, una de las pocas que ofrece Abu Dabi frente a su principal competidor, el más conocido y lujoso emirato de Dubái.

Por ello, el Louvre desea reabrir sus puertas lo antes posible, cuando los visitantes puedan volver a viajar a Emiratos Árabes Unidos, que ya ha comenzado a operar vuelos hacia otros países pero todavía no ha permitido la llegada de turistas extranjeros.

Cuando lo haga, la experiencia digital no quedará truncada, promete Rabaté, sino que se combinarán las visitas en persona con los contenidos virtuales, después de este primer impulso que ha obligado al museo y al mundo del arte en general a dar el salto a internet.

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