Redacción Internacional-Nueva York.-El secretario general de la ONU, António Guterres, propuso que los líderes internacionales no acudan a New York en septiembre para participar en la Asamblea General de la organización y que, en su lugar, intervengan con discursos virtuales pregrabados a causa de la pandemia del coronavirus.

Guterres plantea que tienen problemas diplomáticos por cada Estado que siente en el hemiciclo de la Asamblea y que quienes hacen sean miembros de las delegaciones que los países tienen de forma permanente en New York.

“Esta opción permitirá que el debate general continúe con la participación de los intervinientes de todos los Estados miembros al más alto nivel posible y con la presencia física de los Estados miembros en el salón de la Asamblea General”, explica la misiva, dirigida al presidente de este órgano, Tijjani Muhammad-Bande.

Guterres propone usar la misma fórmula para la cumbre que debe conmemorar el 75 aniversario de la fundación de Naciones Unidas, la predicción para el 21 de septiembre, la víspera al inicio de los debates de alto nivel en la Asamblea General.

Habitualmente, los líderes de la mayoría de los países viajan cada septiembre a Nueva York para intervenir en la ONU, acompañados de amplias delegaciones con ministros y diplomáticos que, durante unos días, convierten a la Gran Manzana en la gran capital de la política internacional.

En las últimas semanas, los Estados miembros habían comenzado a discutir de manera informal las opciones para celebrar la Asamblea General en medio de la pandemia, pero en general todos estaban a la espera de una recomendación del secretario general, según fuentes diplomáticas.

En su propuesta de este lunes, Guterres señala que es muy probable que para septiembre continúe habiendo restricciones de viajes y de distanciamiento social por el COVID-19 y, por tanto, es poco factible que los jefes de Estado y de Gobierno puedan viajar a La sede central de Naciones Unidas.

El diplomático portugués se opone a posponer la cita y apuesta por celebrarla en las fechas previstas para que el trabajo en Naciones Unidas pueda continuar sin interrupciones y con las directrices de los líderes.

Según lo explicado, ya solicitó los departamentos relevantes que comenzarán a evaluar los requisitos técnicos y de procedimiento para celebrar la reunión en el formato que propone.

Mientras, plantea que otras citas de alto nivel previsto para septiembre en la Asamblea General -entre ellas una cumbre sobre Biodiversidad- se celebren específicamente si las normas de distanciamiento social recomendadas para entonces pueden ser afectadas y que, en caso contrario, se pospongan para 2021.

La decisión final sobre qué hacer corresponde a los Estados miembros, pero lo habitual es que se sigan las recomendaciones del secretario general, que es quién está al frente del grueso de la infraestructura de la ONU.

La pasada semana, fuentes diplomáticas de varios países consultados por Efe se incluye y por la opción de una Asamblea General en formato “virtual” y veían imposible la presencia de los líderes en New York.

Algunos anuncios de las dificultades técnicas que podrían plantear para la ONU que los jefes de Estado y de Gobierno intervienen por videoconferencia, una preocupación a la que Guterres parece responder con su apuesta por mensajes pregrabados

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