Chinandega (Nicaragua.- En Chinandega, el segundo departamento (provincia) que presenta mayor incidencia de COVID-19 en Nicaragua sólo superado por Managua, los “entierros exprés” y el miedo por el coronavirus SARS-CoV-2 se han convertido en parte de la vida diaria.

Este domingo, un equipo de Efe que daba cobertura a la popular fiesta de San Pascual Bailón fue testigo de un “entierro exprés” en la ciudad de Chinandega, cabecera de esa provincia con ese mismo nombre ubicada en el noroeste de Nicaragua.

Dos trabajadores de la salud, ataviados con trajes impermeables color celeste, auxiliados por dos civiles apenas protegidos, sacaron de una casa de habitación el cadáver de una persona que inmediatamente fue sepultado en el cementerio de la ciudad.

No hubo velatorio, ni ceremonia. Tampoco misa con cuerpo presente. Menos un entierro tradicional en donde los familiares y amigos despiden al deudo.

Un vehículo tipo sedan y una camioneta doble cabina, ambas con placas de Managua, más los dos trabajadores de la salud y los dos civiles, es lo que se ocupó para sepultar a esa persona, ante la presencia de decenas de vecinos.

MIEDO DE HABLAR

Los vecinos salieron de sus casas cuando vieron llegar los dos vehículos con los hombres vestidos con trajes especiales.

Algunos sacaron sus teléfonos móviles para registrar la escena, mientras otros optaron por encerrarse en sus casas, o bien pedir a las demás personas que no grabaran.

Y es que el miedo está latente en Nicaragua a raíz de una crisis sociopolítica que estalló en abril de 2018 y fracturó en dos al país centroamericano, el segundo más empobrecido de América, sólo superado por Haití.

“¿Qué pasó allí?”, preguntó Efe al conductor de una “caponera”, como se llama a los triciclos moto taxis en Nicaragua, al ver que la gente miraba hacia un mismo lugar.

“Murió otro por ese virus. Yo no se de qué se asusta la gente, si a todos nos va a dar”, explicó.

Los dos vehículos salieron rápidos de la casa hacia el cementerio, incluyendo la camioneta en la que trasladaron el ataúd.

CHINANDEGA, EN EL OJO DE LA COVID-19

Previo a ese “entierro exprés”, Efe constató cómo trabajadores de la salud desinfectaban un centro sanitario y el hospital departamental España, donde además aguardaban en sus afueras decenas de personas.

Chinandega es después de Managua el departamento (provincia) que registra mayor incidencia de casos sospechosos de COVID-19, incluido personal médico.

En esa ciudad, ubicada a 149 kilómetros al noroeste de Managua y cuya temperatura en esta época del año supera los 35 grados celsius y con una sensación de calor mayor a los 40 grados, la mayoría de las casas mantiene sus puertas cerradas.

Las calles, los mercados y las iglesias lucen semivacías. La gente que anda en la calle, en su gran mayoría, lleva mascarillas y se resiste a dar información.

“¿De dónde son ustedes?”, preguntan, con desconfianza. Y es que los lugares estratégicos de la crisis sanitaria, como hospitales y cementerios, se ve la presencia de los seguidores del Gobierno, que hasta ahora sigue negando o minimizando la pandemia.

El independiente Observatorio Ciudadano, que localiza de forma independiente casos de COVID-19 no reconocidos por las autoridades, ha abogado por que se declare una alerta en esa provincia debido a que reportan 106 personas afectadas, 40 muertes por neumonía y sospechosas de COVID-19 y 23 trabajadores de la salud con sintomatología.

El Observatorio registra 233 muertos y 1.270 los casos sospechosos de COVID-19 en Nicaragua, cuyo Gobierno reconoce únicamente 25 y ocho fallecidos, desde que la pandemia ingresó oficialmente al país, a mediados de marzo pasado.

El Ejecutivo ha sido criticado por diversos sectores por promover eventos masivos y aglomeraciones a contracorriente de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por no establecer restricciones ni suspendido las clases en medio de la pandemia.

El presidente Daniel Ortega se ha declarado en contra de la campaña “Quédate en casa” porque, a su juicio, destruiría la economía local, que se ha contraído los dos últimos años y que es mayoritariamente informal.

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