Lima.- La incidencia del COVID-19 en la población indígena de Perú se cobró este martes una nueva víctima mortal con el fallecimiento del alcalde del distrito de Masisea, Silvio Vallés, de la etnia shipibo-konibo, la más numerosa en la región de Ucayali, fronteriza con Brasil.

Vallés, cuyo contagio del virus SARS-CoV-2 se confirmó hace tres semanas, falleció a los 42 años tras haber empeorado su estado de salud, lo que le obligó a principios de mes a ser trasladado de Pucallpa, la capital de Ucayali, pero inicialmente no pudo ser admitido en el hospital por falta de camas.

Tanto Pucallpa como Iquitos, las dos principales ciudades de la Amazonía peruana, tienen sus hospitales colapsados ante la afluencia de pacientes contagiados de COVID-19 y padecen un déficit de tanques de oxígeno para dar el tratamiento, lo que impide salvar la vida a todos los afectados.

Por eso Vallés, que llevaba poco más de un año en el cargo de alcalde, pedía en redes sociales a los vecinos de sus distritos que se cuidasen, porque si se contagian, “lamentablemente el sistema poco puede hacer”.

“Todo está desbordado a pesar de que dimos e hicimos lo mejor que pudimos. En algún momento me contagié porque no hay el sistema de contención adecuado. No funciona nuestro sistema de salud. Nuestro país no está ni estaba preparado”, escribió Vallés hace ocho días.

CIENTOS DE SHIPIBOS CONTAGIADOS

Los shipibos-konibos son una de las poblaciones indígenas de Perú más afectadas por el coronavirus, pues en la comunidad urbana de Cantagallo, en Lima, donde viven unas 250 familias, hay numerosos casos y en los últimos días fallecieron tres personas con síntomas similares al síndrome del COVID-19.

También está contagiado y recuperándose Lizardo Cáuper, otro líder shipibo que ejerce actualmente de presidente de la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (Aidesep), la mayor organización indígena de Perú.

Asimismo, está en proceso de recuperación el presidente de la Organización Regional de la Aidesep en Ucayali (ORAU), Benín Diques, de la etnia asháninka, que este martes mandó sus condolencias para el alcalde Vallés.

También hay registradas otras seis muertes de indígenas ticunas en la triple frontera de Perú con Brasil y Colombia, de las que dos están confirmadas y otras cuatro aún por analizar ante la falta de pruebas.

SIN CIFRA CONCRETA

Hasta el final de la pasada semana el Gobierno registraba apenas 43 indígenas contagiados de coronavirus, pero la Aidesep consideraba que la cifra era mucho mayor.

Esto se comprobó este martes en la comunidad de Cantagallo, en Lima, cuando tomaron pruebas a 656 shipibos, de los que 476 dieron positivo para COVID-19.

A nivel nacional el coronavirus ha causado en Perú más de 2.000 muertos y más de 72.000 contagiados desde que el 6 de marzo se detectó el primer caso.

A pesar de haber sido el primer país de Latinoamérica en decretar la cuarentena obligatoria, cuando apenas había registrados 71 casos, el virus ha avanzado por el incumplimiento del aislamiento en zonas marcadas por la economía informal y las aglomeraciones en mercados y bancos para cobrar las subvenciones estatales ofrecidas durante esta emergencia.

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