Londres,- El plan de desescalada del primer ministro británico, Boris Johnson, ha fracturado el consenso que habían mostrado hasta hora las regiones autónomas del Reino Unido en la lucha contra el COVID-19, así como la relativa armonía que imperaba entre el Gobierno conservador y la oposición laborista.

Johnson presentó hoy en la Cámara de los Comunes una hoja de ruta que “anima activamente” a los empleados de sectores como la construcción y la manufactura a retomar el trabajo este miércoles, un plan que ya había revelado el domingo por la noche en un discurso a la nación.

A principios de junio, se evaluará el regreso a la escuela de algunos alumnos de primaria, y a principios de julio se decidirá sobre la reapertura de peluquerías, restaurantes y otros establecimientos, mientras que no se contempla en un “futuro cercano” dejar de recomendar el teletrabajo cuando sea posible.

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, se ha desmarcado de ese plan por considerar que es demasiado pronto para iniciar el desconfinamiento, mientras que el líder opositor, Keir Starmer, acusa a Johnson de crear “confusión” con sus mensajes y de ordenar la vuelta al trabajo antes de publicar guías para que las empresas protejan a su empleados.

El Reino Unido alcanzó este lunes 32.065 muertos por COVID-19 en hospitales, residencias y domicilios desde que comenzó la pandemia, tras sumar 210 nuevos fallecidos.

“En este momento, no podemos ir más allá de anunciar la primera modificación cautelosa de nuestras medidas”, afirmó Johnson en el Parlamento.

“Nuestro reto es encontrar un camino hacia adelante que permita proteger todo aquello que hemos ganado y al mismo tiempo relaje algo las limitaciones del confinamiento. Este es un equilibrio increíblemente difícil de lograr”, declaró el jefe de Gobierno.

En los últimos días, Johnson ha recibido presiones desde su propio partido para levantar las medidas cuanto antes e iniciar la recuperación económica.

El diputado conservador Steve Baker, que el año pasado lideró la facción “tory” favorable a un Brexit duro, ha afirmado que los británicos viven “bajo arresto” desde que se ordenó el “absurdo, distópico y tiránico” confinamiento.

FALTA DE CLARIDAD EN EL MENSAJE

Cuando fue elegido líder laborista a principios de abril, Starmer aseguró que se proponía ejercer la oposición de manera “constructiva” durante la pandemia.

Al iniciar hoy su intervención en los Comunes, admitió la “dificultad de las decisiones que debe tomar” el Gobierno, pero elevó al mismo tiempo el tono de la crítica que había mantenido hasta ahora.

Starmer criticó que se haya modificado el eslogan “Stay at Home” (“Quédese en casa”, en inglés) por “Stay alert” (“Manténgase alerta”, en inglés), al considerar que agrega confusión sobre cómo deben actuar los ciudadanos.

Johnson, por su parte, trató de aclarar qué se les está pidiendo a los británicos: “Quédese en casa si puede, pero vaya a trabajar si debe”, afirmó.

El líder laborista lamentó que se anime a los ciudadanos a regresar al trabajo, pero se les pida que eviten el transporte público cuando desplazarse a pie o en bicicleta puede resultar especialmente difícil en ciudades como Londres.

Por último, urgió al Ejecutivo a publicar guías para que las empresas y los operadores de transporte tomen medidas de seguridad contra la propagación del virus antes de que el miércoles se retome parte de la actividad.

En ese terreno, las autoridades británicas han recomendado hoy por primera vez que los ciudadanos se cubran el rostro con piezas de tela en espacios cerrados.

LAS AUTONOMÍAS SE DESMARCAN DE LONDRES

Escocia, Gales e Irlanda del Norte ejercerán por primera vez sus poderes de gestión durante la lucha contra el COVID-19 para distanciarse del plan del Gobierno, que se aplicará íntegramente solo en Inglaterra.

“Quiero reiterar que esos anuncios no se aplican todavía aquí en Escocia. Esto no se debe a razones políticas, sino a que el Gobierno escocés todavía no está convencido de que estos cambios se puedan hacer de manera segura”, afirmó Sturgeon, líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP).

En ese mismo sentido se expresó el ministro principales galés, el laborista Mark Drakeford: “Creo que aquí en Gales lo estamos haciendo bien y no creo que lo estén haciendo bien al otro lado de la frontera”, sostuvo.

Irlanda del Norte, por su parte, ha avanzado que publicará su propio plan de desescalada el martes.

“El escenario es diverso en las regiones y naciones del Reino Unido, por lo que algunas partes del país quizás necesiten estar más tiempo en confinamiento”, afirmó el primer ministro.

“Cualquier divergencia debería ser solo a corto plazo. Como primer ministro del Reino Unido, no tengo dudas de que debemos vencer juntos esta amenaza y afrontar el reto de la recuperación”, agregó.

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