Asunción.- El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, se refirió este viernes a Brasil como “una gran amenaza” para la seguridad sanitaria de los ciudadanos, dada la alta circulación del coronavirus y el elevado número de casos en el país vecino, donde hasta la fecha se registran 141.200 infectados y 9.647 muertos.

Paraguay y Brasil comparten 700 kilómetros de frontera que se mantienen cerrados, al igual que el resto de pasos fronterizos del país, desde mediados de marzo, y solo se permite la entrada de mercancías y repatriados, entre los que se observa un alto número de contagiados.

“Con lo que vive Brasil hoy, ni pasa por nuestra cabeza abrir la frontera con Brasil. Brasil es, tal vez, el lugar donde haya hoy mayor expansión del coronavirus en el mundo y eso es una gran amenaza para nuestro país”, manifestó el presidente paraguayo durante una visita al departamento de Misiones, en el sur del país.

Abdo Benítez ordenó la semana pasada reforzar la frontera paraguaya con un aumento de la presencia militar y evitar así la entrada descontrolada de brasileños o connacionales que no respeten el protocolo de aislamiento y cuarentena obligatoria para todos los que ingresan en el país.

Con esta decisión, Abdo Benítez pretende respaldar “el esfuerzo que viene haciendo el pueblo paraguayo”, como dijo este viernes en declaraciones a los medios.

El mandatario paraguayo y su par brasileño, Jair Bolsonaro, que desde el inicio de sus mandatos habían manifestado un buen entendimiento y cercanía ideológica, muestran ahora una gestión de la crisis sanitaria distinta que hace ver a Brasil como un peligro para Paraguay.

Paraguay adoptó medidas para frenar el avance del coronavirus pocos días después de que se detectara el primer caso, el pasado 7 de marzo, en un paraguayo que regresaba de un viaje de trabajo a Ecuador.

La cuarentena parcial de los primeros días se endureció después con una cuarentena total y un cierre de fronteras que han permitido al país suramericano demostrar un buen manejo de la situación, con 563 contagiados hasta la fecha, de los que 10 han fallecido y 152 se han recuperado. “Estamos bien y ojalá que sigamos”, dijo el presidente.

El Gobierno paraguayo se aferra a esa cifra para defender los fundamentales de su economía y se apoya en ellos para garantizar también la recuperación pos-pandemia.

La expectativa que hay, si es que volvemos a fortalecer un programa contracíclico, es que Paraguay tiene posibilidades de ser el país de la región que menos golpe reciba sobre nuestro producto interior bruto (PIB).

El presidente sostuvo que durante la cuarentena un 40 % de la actividad paraguaya mantuvo su producción y ahora, en la primera fase de la cuarentena inteligente que arrancó este lunes, ese porcentaje se eleva hasta el 58 %.

Y pidió a los ciudadanos que sigan cumpliendo con las recomendaciones de seguridad para poder avanzar en el cronograma de desescalada y permitir que los sectores que todavía permanecen inactivos puedan ir incorporándose a la producción.

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