Buenos Aires,- Las villas miseria de Argentina son, debido a su alta densidad de población y dificultad de acceso a servicios básicos, lugares muy expuestos a la circulación del coronavirus y tras un aumento exponencial del número de contagiados el Gobierno ha llevado unidades de testeo a estos barrios populares.

Según datos del Observatorio de Derecho a la Ciudad, el COVID-19 ha llegado a 12 villas en Buenos Aires, con un total de al menos 182 positivos, llegando a representar el 14,2 % de los casos de la ciudad en las dos semanas que han pasado desde la detección del primer caso en la Villa 31, una de las más afectadas.

Este barrio, ubicado en pleno centro de Buenos Aires, es una de las villas más pobladas, con unos 40.000 habitantes, y en ella también se registró este fin de semana la primera muerte por el virus. También es la primera a la que ha llegado este martes un dispositivo del Gobierno para realizar pruebas.

DETECCIÓN DE POSIBLES SOSPECHOSOS

El operativo consiste en detectar casos sospechosos, bien sea porque tuvieron contacto directo con otros infectados o por el testimonio de vecinos y familiares, tras lo que se les pregunta si quieren realizarse la prueba y si la respuesta es positiva los trasladan a la unidad de testeo, ubicada en la entrada de la villa, a la que se le recomienda que acudan con provisiones por si tienen que permanecer en observación.

Este es el caso de Manuel Ávila, quien accedió a hacerse la prueba ya que estuvo en contacto con cuatro personas que dieron positivo, una de las cinco familias a las que alquila su casa de dos pisos, que acoge en total a “unas 15 personas”.

“Me preocupa porque está en mi casa, no se qué hacer, y resulta que con esta enfermedad no podemos hacer nada”, afirmó al agregar que no tiene ningún síntoma todavía.

Isolina Benítez tuvo contacto con una vecina que ahora está internada por COVID-19, y días después de estar con ella comenzó a presentar fiebre, “mucho dolor de cuerpo” y pérdida en el gusto, ante lo que acudió al hospital, donde no le hicieron ningún test ya que los síntomas “eran suficientes” para el diagnóstico, y ahora quiere someterse a la prueba para “salir de las dudas”.

“Estoy acá con mis dos hijos y tengo miedo por ellos, también para cuidar a los vecinos porque si yo estoy contagiada y salgo como si nada, voy a comprar, voy a estar contagiando a mis vecinos”, afirmó.

En algunos casos son los propios vecinos los que se acercan a los trabajadores públicos para transmitir su preocupación por parientes o conocidos con síntomas, como hizo Mariana Vallejo, quien alertó sobre el padre de sus hijos, que “no quiere ir al médico” ni dejar de trabajar.

“Él está trabajando toda esta semana, no tendría que trabajar porque está con fiebre y dice que le duele todo el cuerpo, le duele la cabeza y le pica la garganta, por eso mismo yo le estoy comentando, porque él no quiere decir nada”, señaló la vecina, quien se mostró preocupada porque pueda contagiar a sus hijos.

MIEDO A POSIBLES REPRESALIAS

Algunos de los vecinos no quisieron compartir sus experiencias por miedo a que los señalen y tomen represalias, y algunas familias refuerzan las entradas de sus casas para evitar situaciones de violencia.

Marilina González es una de las delegadas dentro de la villa, y contó a Efe que “algunos vecinos quieren tomar atribuciones que no corresponden, en vez de ser solidarios”, lo que provoca desinformación.

“Están bastante preocupados los vecinos, están bastante desinformados porque no podemos dar nombres ni casa, tenemos que proteger”, subrayó.

Los delegados de la villa son lo que más contacto tienen con las autoridades, con las que pudieron coordinar para que envíen equipos de desinfección que recorren las calles fumigando las zonas públicas.

“¿CÓMO VAMOS A LAVAR SI NO TENEMOS AGUA?”

En la villa son frecuentes los problemas para acceder a servicios como luz y agua, y en los últimos días varias casas denunciaron fallas en el suministro de agua, lo que dificulta que se cumplan las tareas de limpieza y de higiene personal.

“¿Cómo vamos a lavar si no tenemos agua?”, señaló a Efe Lorena Acosta, quien afirmó que en su casa el agua funciona solamente a algunas horas en la madrugada, un problema que no es nuevo y que nunca se soluciona.

“Dicen que van a venir, que van a solucionar, que ya mandaron… siempre se tiran la pelota de uno a otro y nunca solucionan nada”, agregó la vecina.

SOLIDARIDAD ANTE LA ADVERSIDAD

Para paliar la situación, muchos barrios replican acciones solidarias, como ocurre en el conocido como Fuerte Apache, la villa de la que es oriundo el futbolista Carlos Tévez, o Villa Fiorito, donde se crió Diego Maradona y donde se multiplican las ollas populares y campañas de donación.

Las ollas populares son un elemento característico de las zonas populares, que se han reinventando ante la pandemia y en lugar de juntar a los vecinos para compartir una comida, ahora los organizadores reparten alimentos para que los vecinos lo lleven a su casa.

También se está produciendo una red de donaciones que incluye ropa, alimentos o artículos de limpieza, que en muchos casos son inaccesibles de otra manera a las muchas familias que viven hacinadas en estas villas, donde a los problemas de siempre se ha sumado el miedo al contagio.

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