Berlín.- El Instituto Robert Koch (RKI) de epidemiología, competente en la materia en Alemania, recomendó hoy atender a “mediciones válidas” y “precisas” antes de adoptar decisiones regionales para aflojar las restricciones impuestas contra la COVID-19.

Hay “diferencias regionales obvias”, apuntó el presidente del RKI, Lothar Wieler, que aconsejan una desescalada “diferenciada” entre regiones. Sin embargo, las medidas deben fundamentarse en “criterios de incidencia” detallados y en las recomendaciones de los expertos a escala local.

Los tres indicadores esenciales, a criterio del RKI, son el grado de incidencia regional o nivel de contagios, la gravedad de éstos y también la capacidad de atender los nuevos casos que eventualmente se den, en caso de un aumento de infecciones tras la desescalada.

El mero análisis cuantitativo de contagios puede no servir, si éstos se deben a un factor “muy localizado” -como sería, indicó Wieler, que se dieran en una residencia de ancianos determinada, lo que sería “relativamente fácil de controlar” o aislar-.

Wieler insistió en que, pese al descenso de nuevas infecciones, no puede darse el coronavirus por controlado y que con “gran probabilidad” habrá una segunda ola de contagios. “Estamos ante una pandemia y, por tanto, solo se puede considerar que remite por sí misma cuando la infección alcanza a un 60 o 70 % de la población”, insistió, para añadir que ése no es el caso.

El presidente del RKI hizo estas apreciaciones al presentar sus datos del día, que ratifican una ralentización consolidada de contagios. En total se verificaron en el país 163.860 infecciones -un aumento de 685 en un día-, con 6.831 víctimas mortales y 135.100 pacientes recuperados.

Esta evolución es “un éxito”, pese a la gravedad de la situación. Pero no puede descartarse un nuevo incremento si se aflojan las normas actuales de distanciamiento físico y social, apuntó Wieler.

LOS “LÄNDER” AVANZAN SU PROPIA HOJA DE RUTA

La canciller alemana, Angela Merkel, y los líderes regionales se reúnen mañana de nuevo para tratar de consensuar medidas comunes. Algunos “Länder” han empezado a elaborar sus propias hojas de ruta, pese a los intentos del Gobierno de coordinar una estrategia común.

Los estados federados más impacientes por acelerar la desescalada son Renania del Norte-Westfalia, en el oeste, así como Mecklenburgo-Antepomerania y Sajonia Anhalt, en el este. La situación es distinta: mientras el “Land” renano tiene el segundo índice más alto de contagios del país, en el este la incidencia de la COVID-19 es mucho menor.

Estos tres estados federados coinciden, sin embargo, en el propósito de reabrir gradualmente el sector de la hostelería y el turismo -hasta ahora paralizados-. Baviera, el “Land” con más contagios del país, opta por la vía cautelosa de la canciller y se plantea una hoja de ruta para la reactivación de estos sectores más lenta.

El Ministerio de Interior acordó ayer prolongar los controles en las fronteras, tanto en el tráfico terrestre como el tráfico aéreo o marítimo, hasta el 15 de mayo próximo, informó hoy el Ministerio de Interior. Esta medida afecta a la llegada de pasajeros a través de las fronteras con Austria, Suiza, Francia, Luxemburgo y Dinamarca, así como a los procedentes de Italia y España.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, por su parte, prolongó hace unos días su recomendación general de no viajar a ningún país del mundo hasta el 14 de junio.

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