San Francisco (EE.UU.).- Las ventas del gigante del comercio electrónico Amazon se están beneficiando como nadie de la pandemia de la COVID-19, que al mismo tiempo está teniendo un fuerte impacto en sus costes, lo que amenaza con barrer todos los beneficios de la empresa en los próximos meses.

La multinacional estadounidense presentó este jueves unos beneficios de 2.535 millones de dólares entre enero y marzo de 2020, un 29 % menos que los 3.561 del primer trimestre del año pasado, y alertó de que todo lo que gane en abril, mayo y junio podría destinarse íntegramente a gastos para hacer frente a la COVID-19.

Durante los primeros tres meses del año, el líder mundial de comercio por internet facturó 75.452 millones de dólares, un 26 % más que los 59.700 millones de hace un año, mientras que sus accionistas se embolsaron 5,09 dólares por título frente a los 7,24 dólares de marzo de 2019.

El hecho de que Amazon ganase menos dinero pese al gran aumento de la facturación por el confinamiento de gran parte del mundo debido a la pandemia de la COVID-19 se explica porque sus costes operativos se han incrementado sustancialmente, en especial los relativos a ventas, almacenamiento, tecnología y marketing.

En este sentido, la empresa ha contratado durante las últimas semanas a 175.000 nuevos empleados sólo en EE.UU. (por el momento no se han facilitado las cifras del aumento de la plantilla a nivel mundial) y ha incrementado el salario mínimo de todos sus trabajadores de 15 a 17 dólares por hora, lo que, en conjunto, ha supuesto unos costes adicionales de personal de en torno a 500 millones de dólares.

En Norteamérica, región donde se concentran más de dos tercios del negocio de Amazon, las ventas durante los últimos tres meses se han disparado un 29 % respecto al mismo período del año pasado, mientras que en el resto del mundo han subido un 18 %.

Además de las ventas por internet, la plataforma de servicios en la nube de la compañía, Amazon Web Services (AWS), que en los últimos años ha sido el segmento de mayor crecimiento, también se ha beneficiado sustancialmente del incremento del teletrabajo y ha aumentado su facturación interanual un 33 %.

De cara a las próximas cuentas (que se presentarán en julio y que reflejarán los meses de abril, mayo y junio, y por tanto una imagen más exacta de los efectos del COVID-19 en el negocio de Amazon), la empresa pronosticó una facturación de entre 75.000 y 81.000 millones de dólares.

Además, la firma que dirige Jeff Bezos estimó que la pandemia le supondrá un coste adicional de 4.000 millones de dólares en el presente trimestre (en su mayoría vinculados a gastos en seguridad de los empleados y mejoras sanitarias).

Estos 4.000 millones podrían barrer por completo las ganancias proyectadas para el presente trimestre, por lo que la compañía fijó una horquilla que va desde los 1.500 millones de dólares en beneficios hasta los 1.500 millones en pérdidas.

En paralelo al incremento histórico de volumen de negocio de estos días, la empresa ha sido blanco de críticas por parte de empleados y políticos que consideran que, pese a estar beneficiándose de la pandemia, no está haciendo lo suficiente para garantizar la seguridad y buena salud de sus trabajadores, quienes siguen acudiendo a sus puestos en muchos casos, aseguran, sin las necesarias medidas de prevención.

Ante ello, a finales de marzo, Amazon empezó a tomar la temperatura a empleados de algunos de sus almacenes en EE.UU. para evitar posibles contagios; una medida que ahora afirma que ha extendido a todo el país, y que está proveyendo a los trabajadores con mascarillas y otro material protector.

Las cuentas de Amazon, peor que las esperadas por los analistas, no convencieron en Wall Street, y las acciones de la empresa se dejaban un 4,84 % hasta los 2.351,25 dólares por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués neoyorquinos.

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