Roma.- El presidente del Gobierno italiano, Giuseppe Conte, defendió hoy su decisión de una desescalada lenta y gradual de las actividades, a pesar de las crítica, al asegurar que la reapertura simultánea “comprometería de manera irreversible los esfuerzos realizados hasta ahora”.

Conte compareció hoy en la Cámara de los diputados para explicar la “fase 2” aprobada por el Gobierno tras la críticas de parte de la oposición y de algunos sectores por no acelerar la apertura de las actividades.

El primer ministro explicó que el informe elaborado por el comité técnico científico encargado de analizar cómo debería ser la desescalada ha estimado que “la reapertura simultánea de todas las actividades económicas, de socialización y escuelas el 4 mayo supondría “un crecimiento exponencial e incontrolado de los contagios”.

Agregó que se está “en una fase de convivencia con el virus y no de liberación del virus”. “Estamos todavía dentro de la pandemia y hay que decirlo a los ciudadanos”, explicó.

El primer ministro, que fue interrumpido varias veces desde los bancos de la oposición, subrayó que “pasar de la política de cerrar todo a abrirlo todo comprometería de manera irreversible los esfuerzos realizados hasta ahora”.

“Lo digo claramente, a costa de parecer impopular. El gobierno no puede garantizar de inmediato el regreso a la normalidad”, afirmó.

Dijo que hay que ser conscientes de que “el virus todavía circula y que hay aún 105.000 casos positivos, sin considerar a los positivos sin síntomas que son muchos más”.

“Este es un plan que solo persigue el interés general con medidas impopulares. No es un programa electoral para recibir apoyos”, aseveró.

Añadió que en esta fase 2 de apertura gradual de las actividades que comenzará el 4 de mayo se tendrán muy en cuenta los datos epidemiológicos, el resultado de las pruebas y la saturación de los hospitales.

Al final de las dos primeras semanas, explicó, “tendremos una imagen más clara y podremos proceder a una mayor relajación de las medidas de contención”, como la apertura del comercio minorista, la restauración y los servicios personales.

También subrayó que iniciativas improvisadas de las autoridades locales que sean menos restrictivas a las aplicadas a nivel nacional serán “consideradas ilegítimas en todos los aspectos”.

La región de Calabria, gobernada por el centroderecha, emitió ayer un decreto con el que se permitía la apertura de tiendas y de bares y restaurantes a partir del 4 de mayo, a pesar de que el decreto gubernamental lo prohíbe.

Conte también anunció mayores intervenciones a favor de las empresas y de las familias en este periodo de transición.

Adelantó que se están estudiando intervenciones para absorber parcialmente las pérdidas con capital público que podrían transformarse en apoyo no reembolsable mediante desembolsos de liquidez o exenciones fiscales y para lo que está previsto una asignación de unos 15.000 millones de euros.

También anunció la movilización de 25.000 millones para el apoyo a los trabajadores que han sido despedidos y se prolongarán las ayudas a las familias para contratar empleados domésticos y niñeras o cuidadores.

Para el turismo, un sector particularmente expuesto, habrá apoyo para las empresas turísticas y se está pensando en cheques a las familias por debajo de ciertos umbrales de ingresos para que los gasten en alojamientos turísticos nacionales.

La sesión comenzó con las críticas y gritos de la oposición a Conte por hablar sin “mascarilla” aunque el presidente de la Cámara de los diputados, Roberto Fico, recordó que podía quitársela porque se respetaba la distancia de seguridad al no tener a nadie delante.

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