Lima.- Las autoridades de Perú multiplican sus esfuerzos para superar las limitaciones de atención sanitaria con la implementación de infraestructura complementaria, como los hospitales de campaña, para reforzar el duro embate de la epidemia del COVID-19 en el país.

Estas medidas se hicieron aún más necesarias después de que esta semana se encendieran todas las alarmas cuando las autoridades admitieron que se estaba llegando al límite de la capacidad de atención para los enfermos graves de COVID-19.

Aunque Perú cuenta aún con miles de camas para internar a pacientes de la pandemia, la situación de las unidades de cuidados intensivos (UCI) es mucho más limitada, ya que estas llegan a poco más de 600 y más de dos terceras partes de esa capacidad ya están ocupadas.

La estadística de momento juega en contra de Perú, con un crecimiento diario de contagios e ingresos hospitalarios que supera a los recuperados, un flujo cada vez menor pero que puede terminar por desbordar las capacidades del país.

HOSPITALES DE CAMPAÑA

Hospitales de campaña, tanto móviles como prefabricados, módulos de atención para posibles casos y túneles portátiles de desinfección aparecen entre las principales medidas de urgencia que se implementan a toda marcha en los hospitales del país, que ya suma casi 21.000 casos y 572 fallecidos.

Con un promedio de 1.500 nuevos detectados al día durante la última semana, Perú ha visto que su capacidad hospitalaria podría ser rebasada en semanas, sino días, a pesar las previsiones activadas desde marzo pasado, que incluyeron el mejoramiento y uso de nueva infraestructura para temas sanitarios.

La primera medida de este tipo fue la habilitación de la Villa Panamericana de Lima, un conjunto de nueve edificios que pueden recibir actualmente a 2.000 pacientes y, de ser necesario, elevar esa cifra para atender hasta a 9.000 personas, lo que en la práctica ha convertido al complejo en el hospital más grande del país.

GRAN AVANCE DE LA ENFERMEDAD

A pesar de ello, el Ejecutivo peruano remarca que si no se hubiera ordenado el aislamiento social la situación sería muchísimo más grave pese a que la tasa de recuperación es alta y la mortandad es de poco menos de 3 %, la mitad del promedio mundial.

Precisamente, la gran preocupación es la alta ocupación de 467 de las 656 camas de UCI disponibles a nivel nacional, por lo que el presidente Vizcarra ha admitido que las semanas que vienen serán “las más difíciles de la enfermedad” en el país.

La situación es tan seria que en Lima y el Callao, donde está la mayor cantidad de camas de UCI, solo quedan poco más de 60 disponibles y en el resto del país, unas 80.

En ese escenario, el ministro de Salud, Víctor Zamora, admitió que la mortalidad del virus “no solo se debe a la violencia con que afecta a las personas más vulnerables”, sino que también “está relacionada con la propia organización del sistema de salud”, históricamente deficiente.

Por ese motivo, el Gobierno trabaja a toda máquina para habilitar más camas de cuidados intensivos, ya que hay más de 300 que esperan la llegada al país de nuevos lotes de ventiladores mecánicos, así como otros que fabrican la Marina de Guerra y la Universidad Católica.

MEDIDAS COMPLEMENTARIAS

Desde que comenzó el estado de emergencia nacional, a mediados de marzo pasado, el Gobierno implementó las directivas sobre intervención con hospitales de campaña, que buscan optimizar la capacidad de respuesta mediante la integración de todos los centros e institutos especializados del sistema de salud.

El primero de estos hospitales se instaló el 18 de marzo en los terrenos del Hospital Naval, con poco más de 200 camas habilitadas para atender en la provincia limeña del Callao, que se ha convertido en la segunda localidad con más casos en el país, con 1.536 detectados y 39 fallecidos.

Además de los hospitales de campaña, las autoridades sanitarias también han ordenado la instalación de módulos de atención prefabricados en diferentes hospitales del país, desde la región norteña de Cajamarca, hasta la selvática Moyobamba.

ATENCIÓN EN LA AMAZONÍA

Este martes, el sistema de seguridad social Essalud dispuso la construcción de otro hospital de campaña en la región Loreto, que figuran entre las más afectadas por el COVID-19, al tener en la actualidad 700 casos y 23 fallecidos.

La infraestructura prefabricada fue enviada desde Lima hasta Iquitos, la capital regional, y debe ser instalada en un plazo máximo de diez días en el terreno del Hospital III Iquitos, para sumar 44 camas más junto con personal de salud especializado.

Al respecto, el gerente de la Red Asistencial Loreto de EsSalud, Percy Rojas, precisó que también se instalan módulos prefabricados para asistencia médica a posibles casos de COVID-19, dos de los cuales se destinan a pacientes positivos.

La misma medida se aplicó en la región amazónica de San Martín que, con 111 casos y 1 fallecido hasta el momento, recibió ocho módulos prefabricados para ampliar la atención para pacientes positivos en los hospitales de las ciudades de Tarapoto y Juanjuí, así como en el centro de atención del distrito de Morales.

La doctora Guadalupe Mamani, directora de esa red asistencial, informó que todos los módulos han sido transportados e instalados por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, y deben estar listos para su uso desde este viernes.

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