Nueva York.- Los números de nuevos fallecidos (422) y de hospitalizaciones (1.296) por la COVID-19 en Nueva York han vuelto a experimentar un leve descenso dentro de su estabilización, según anunció este viernes el gobernador Andrew Cuomo, que todavía considera que es demasiado temprano para ofrecer fechas para la reapertura económica.

En su rueda de prensa diaria, Cuomo apuntó que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), recomiendan dos semanas seguidas de estabilización de cifras o de descenso antes de comenzar a retomar la actividad en la ciudad y subrayó que Nueva York todavía no había llegado a ese punto.

Según Cuomo, algunas proyecciones apuntan que el número total de hospitalizaciones, que actualmente se sitúa por encima de las 14.000, descenderá hasta estabilizarse en las 5.000 y otras pronostican un descenso gradual de casos hasta junio.

Asimismo, advirtió de que si se reabriera ahora la economía sin tomar ninguna medida, “todo el progreso hecho hasta ahora se perdería” y el rebrote de la enfermedad podría llevar a una situación mucho peor de la actual.

Cuomo también hizo hincapié en que hay que estar preparado para un eventual rebrote de la enfermedad en el próximo otoño, siendo conscientes de que “un rebrote en cualquier parte significa un rebrote en todas partes”.

En este sentido explicó que cuando las autoridades decretaron el 2 de febrero la cancelación de los viajes procedentes de China, ya era demasiado tarde y agregó que los casos llegaron desde Europa, probablemente desde Italia, donde se registró el primer gran foco de la pandemia en Europa.

“Se cerró la puerta y se dejó la ventana abierta”, dijo Cuomo antes de explicar que desde enero hasta que en marzo se restringieron los vuelos desde Europa en los aeropuertos internacionales de Nueva York y Nueva Jersey, más de 2,2 millones de personas llegaron desde ese continente en aproximadamente 13.000 vuelos.

Por otra parte, Cuomo adelantó que esta semana se elaborará el informe financiero del estado que reflejará, según sus palabras, “un déficit presupuestario de 13.300 millones de dólares frente las predicciones”, lo que supone un 14 % sobre del plan de financiación para el periodo 2021-2024 y que se había estipulado en 61.000 millones de dólares, “debido a la caída de las proyecciones de ingresos” como consecuencia del parón económico causado por la pandemia.

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