Lima, 23 abr (EFE).- Que Perú haya colocado durante la última semana 3.000 millones de dólares en bonos en el mercado internacional, a inmejorables tasas de interés, habla de su buen desempeño, pero también abre la incertidumbre sobre el pago de esa deuda ante la recesión que vendrá por la pandemia delCOVID-19.

Como parte de las medidas aprobadas por el Gobierno de Martín Vizcarra para afrontar los gastos en la atención de los miles de enfermos por el coronavirus y la contención del contagio, el Ministerio de Economía anunció la emisión de bonos, cuya demanda se multiplicó por ocho.

Se trató de una operación en dos tramos, una por 1.000 millones de dólares a un plazo de 5 años con tasa de 2,39 % y otra por 2.000 millones de dólares a 5 años con una tasa de 2,78 %.

LAS TASAS MÁS ATRACTIVAS

“Estas dos nuevas referencias representan las tasas históricas más bajas obtenidas por la República del Perú”, destacó la ministra de Economía, María Antonieta Alva, tras confirmar la emisión de los bonos globales.

Alva resaltó que aquellos “niveles mínimos fueron posibles gracias a una gran demanda récord de los inversionistas globales que ascendió a 25.000 millones de dólares”.

La mitad de los bonos fueron adquiridos por inversionistas de Estados Unidos, otro 30 % por europeos y el restante 20 % por asiáticos y latinoamericanos.

Para la ministra, “el éxito de la operación es aún más sobresaliente, ya que se realizó en un periodo en el que la crisis del COVID-19 ha impactado fuertemente las economías del mundo, lo cual demuestra la ratificación del Perú como el nuevo activo libre de riesgo de la región”.

LOS 12 PUNTOS DEL PIB

La emisión forma parte del plan del Gobierno que equivale a 12 puntos del producto interno bruto (PIB) para afrontar la contención, en la que el país aún se encuentra, y la reactivación económica, que no tiene fecha de inicio pues Perú sigue en cuarentena.

Sin embargo, Perú, al igual que la región y el mundo entero afectados por la paralización de la actividad económica, afronta la llegada de una recesión después de 21 años que significaría una caída en el PIB de entre 3 y 4 puntos porcentuales.

MUCHO ASPAVIENTO POR BONOS

El analista económico Kurt Burneo opinó que “se está haciendo demasiado aspaviento” sobre los bonos emitidos porque “se está endeudando en dólares al país, cuando sus ingresos los tiene en soles”.

“Si hay una devaluación se va a generar un problema de sostenibilidad financiera porque necesita juntar más soles para comprar los dólares y pagar los servicios de la deuda”, indicó en entrevista con Efe.

El catedrático agregó que “las tasas a las que se ha colocado el dinero fue obviamente una cosa positiva”, pero que “hay otras emisiones que han sacado tasas menores”.

Burneo detectó un problema de credibilidad en los anuncios de la ministra y dijo que no ayuda mucho en lo que “podría pasar en los siguientes meses en que la cosa va a ser dura porque se va a conocer la magnitud de las empresas quebradas y del desempleo resultante”.

DEMANDA INTERNA EN PICADA

De acuerdo a las proyecciones del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima, la demanda interna de Perú, formada por consumo e inversión, caerá 4,3 % en este año, donde la inversión privada tendrá un descalabro del 14,5 %.

“Aún en las circunstancias actuales, es bueno lo que se ha conseguido, (aunque) no es nada extraordinario porque en el mercado en este momento lo que más escasea es papeles que paguen 2 %, 2,5 %, no existe, nadie está pagando tanto”, opinó, por su parte, el economista César Peñaranda.

“Tampoco es para decir soy Supermán, la Mujer Maravilla, las que salieron al mercado y consiguieron tasas extraordinarias, jamás vistas en la historia del país, porque conseguir papeles que paguen 2,5 % no es fácil”, agregó a Efe.

FALTA CLARIDAD EN GASTO

Para el analista, preocupa que el Ministerio de Economía haya salido al mercado financiero “sin tener muy en claro en qué se va a gastar” el dinero, porque “aún los 30.000 millones de soles (más de 9.000 millones de dólares) del Banco Central de Reserva aún no han sido movidos”, en referencia al ahorro fiscal disponible para usar contra la pandemia.

En lugar de endeudarse con los bonos, Perú pudo hacer una mayor inyección de liquidez, a través del Banco Central, porque esta “no va a tener ningún efecto en la inflación”, indicó Peñaranda.

Precisamente, ese ahorro fiscal, que acumuló más de 5.000 millones de dólares en los últimos 30 años, es el que ahora le ha dado a Perú “las espaldas financieras” a las que aludió la ministra para responder a la crisis sanitaria e intentar que los efectos de la pandemia sean lo menos dramáticos posibles.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí