Saná.- El mes sagrado musulmán de ramadán empieza mañana en Yemen en medio de la guerra, después de que una frágil tregua de dos semanas concluyera hoy sin visos de continuidad, además de las lluvias torrenciales que azotan el país y la amenaza de la COVID-19.

El enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, envió hoy un mensaje de felicitación por el Ramadán al pueblo yemení y también se dirigió a las partes en conflicto.

“Guiaos por el espíritu del mes sagrado y poned fin al sufrimiento de vuestra gente. Dejad las armas (…) Centraos en coordinar vuestros esfuerzos en ayudar a vuestro país a responder a la pandemia y otras necesidades urgentes”, instó Griffiths.

“Que el espíritu del mes sagrado os inspire y os dé el deseo, fuerza y la determinación para lograr una paz duradera y la estabilidad en el Yemen”, agregó el enviado de Naciones Unidas.

Este jueves concluyó el alto el fuego de dos semanas declarado unilateralmente por la coalición militar liderada por Arabia Saudí, que interviene en el Yemen a favor del Gobierno reconocido internacionalmente y en contra de los rebeldes hutíes.

Sin embargo, la tregua no detuvo la violencia en este periodo y las dos partes en conflicto se han acusado mutuamente de violar el cese de hostilidades.

“Los yemeníes sufren muchas penurias todos los días. Los combates continuos en partes del país causan desesperación diaria, las enfermedades infecciosas matan a miles de personas cada año y la inflación afecta al precio de los alimentos, los medicamentos y otros bienes básicos”, afirmó el jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja en este país, Franz Rauchenstein.

“La COVID-19 es una preocupación más para las personas que son ya tan vulnerables”, agregó en un comunicado.

Yemen anunció el primer caso de coronavirus el 10 de abril y las organizaciones humanitarias han alertado de que el país no esta preparado para hacer frente a la epidemia, con un sistema sanitario devastado tras cinco años de guerra y la mitad de los hospitales no operativos.

Ahora, con el comienzo del Ramadán, se teme que el virus se propague debido a que en estas fechas es tradición reunirse con la familia y amigos para romper el ayuno cuando se pone el sol, y realizar rezos colectivos y otras actividades comunitarias en las horas nocturnas.

Las autoridades no han impuesto medidas restrictivas, ni en las áreas controladas por el Gobierno ni en aquellas en manos de los rebeldes, incluida la capital, Saná.

Además, este año el mes de ramadán llega con la temporada de lluvias, que suele traer consigo un aumento de las enfermedades contagiosas como el cólera y el dengue.

Las lluvias torrenciales ya han causado graves daños en varias regiones del país, tanto en el norte como en el sur, y 23 personas han fallecido.

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