Asunción.- Paraguay inauguró este martes su primer hospital de contingencia para contener el COVID-19, dentro de la estrategia del Gobierno de reforzar la precaria red sanitaria mientras considera una flexibilización de las restricciones laborales de la cuarentena.

Paraguay, con una población de unos siete millones, registra ocho muertos y 208 casos, una cifra que el Gobierno atribuye a las medidas de cuarentena decretadas hace más de un mes, endurecida cono restricciones a la circulación de personas y vehículos, salvo para las labores indispensables.

Una cuarentena establecida como forma de ganar tiempo para dotar al sistema de salud pública, uno de los más débiles de la región, de insumos y camas como esas cien con que cuenta el hospital de campaña inaugurado este martes en Asunción.

El presidente del país, Mario Abdo Benítez, destacó durante la inauguración, en un predio del Instituto Nacional de Enfermedades del Ambiente (Ineram), que el hospital fue levantado en 25 días, cinco antes de la fecha prevista.

Abdo Benítez señaló que se trata de una “inversión planificada” para aumentar la capacidad de respuesta de la sanidad pública del país “en caso de un brote fuerte de coronavirus”.

El mandatario anunció a los medios que otro nosocomio de contingencia de las mismas características y construido al mismo tiempo será habilitado este miércoles en la sede del Hospital Nacional de Itauguá, situada 40 kilómetros al sur de la capital.

LA CURVA COMO INDICADOR DE LA FLEXIBILIZACIÓN

Los resultados del lunes proporcionados por el Ministerio de Salud destacaron que las 377 muestras procesadas ese día, todas fueron negativas, manteniéndose el registro de casos como el día anterior.

El titular de la cartera, Julio Mazzoleni, dijo durante el recorrido por el hospital que los resultados obtenidos con las medidas de cuarentena son “muy alentadores” y han logrado aplanar “la curva en cierta medida”.

En el mismo sentido se expresó Abdo Benítez, quien valoró el comportamiento de la ciudadanía al acatar la cuarentena, que el Gobierno ha ido extendiendo por etapas y que en principio finaliza el 26 de abril.

El Gobierno maneja una flexibilización de forma gradual y por sectores, cumpliendo los protocolos sanitarios de mantener distancia física, el uso de mascarillas y la medidas higiénicas en lugares públicos, según explicó el lunes Mazzoleni.

Al respecto, Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, declaró hoy que, de darse el proceso de flexibilización, “va a requerir el mismo compromiso que tenemos hoy de respeto a la cuarentena”.

El Ejecutivo que preside Abdo Benítez promulgó una ley de emergencia que contempla una línea de crédito de 1.600 millones de dólares para frenar el impacto social y económico de las medidas de aislamiento, así como para ser inyectados en la red sanitaria.

Algunos analistas insisten en mayores desembolsos, aunque sea a costa de más endeudamiento, para asegurar un menor impacto en el sector formal y en el informal, la fuerza laboral mayoritaria en el país.

La pandemia del coronavirus contraerá un 1 % la economía paraguaya este 2020, según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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