Sao Paulo,- Los ingresos del turismo en Brasil deberán cerrar 2020 con una caída de un 38,9 % frente al año anterior, impactado por la pandemia del coronavirus y la paralización económica del país, según un estudio publicado por el centro de estudios económicos Fundación Getúlio Vargas (FGV).

El Producto Interior Bruto (PIB) del sector, que responde por el 3,71 % del PIB brasileño, se reducirá desde los 270.800 millones de reales (unos 51.095 millones de dólares) en 2019 hasta los 165.500 millones de reales (31.226 millones de dólares) en 2020, lo que supone un descenso del 38,9 %, de acuerdo al estudio “Impacto Económico del COVID-19, Propuestas para el turismo brasileño”.

Para el bienio 2020-2021, la FGV prevé unas pérdidas acumuladas de 116.700 millones de reales (unos 22.018 millones de dólares), lo que equivale al 21,5 %, con respecto a los ingresos obtenidos en 2019.

Para el análisis, la institución consideró que las actividades económicas en Brasil serán interrumpidas por un periodo total de 3 meses, iniciados a mediados de marzo, y que el “reequilibrio de los negocios” y la retomada del sector deberá durar cerca de 12 meses.

“En el caso del turismo internacional, el periodo de recuperación podrá llegar a los 18 meses”, destacó la FGV.

Agregó que los servicios vinculados al mercado de viajes y el sector aéreo figuran entre los “más afectados por la pandemia” del coronavirus, que ya deja 2.575 muertos y más de 40.500 casos en Brasil.

Si bien resaltó la importancia de las medidas de aislamiento social adoptadas en los 27 estados brasileños, la institución consideró que “los daños directos” de dichas medidas a la economía del turismo son “significativos” y se “agravan” a medida que se prolongan las cuarentenas.

Señaló además que, una vez terminado el “periodo de mayor aislamiento social”, la demanda por servicios de turismo “no será la misma” de la observada antes de la crisis, debido a la considerable “caída de renta de la población”.

“La reacción del sector tiende a ser lenta y será motivada, en un primer momento, por el retorno del consumo, sobre todo por los viajes esenciales, de salud y visita a parientes tras el brote” de la COVID-19, subrayó el estudio, coordinado por el investigador Luiz Gustavo Barbosa.

Para compensar las pérdidas acumuladas en el bienio 2020-2021, el análisis prevé que el turismo brasileño deberá crecer un promedio de 16,95 % al año tanto en 2022 como en 2023.

Asimismo, deberá ser puesta en marcha lo cuanto antes una serie de medidas para “aliviar la presión operacional y preservar los empleos” del sector.

Entre las principales acciones “urgentes” que deben ser adoptadas, la FGV destacó repases financieros a empresas de pequeño, mediano y gran porte y el aporte inmediato de auxilios públicos por parte del Gobierno, sobre todo al sector aéreo.

“Los repases financieros deben ser urgentes, sin ignorar la necesidad de préstamos a largo plazo, visando el mantenimiento de toda la cadena productiva del sector, empleos y solucionando la escasez de liquidez de las empresas”, recalcó.

Será necesario además anticipar las negociaciones para “reequilibrar” los contratos de concesiones de aeropuertos y otros espacios cedidos a la iniciativa privada, proteger las micro y pequeñas empresas, ampliar los incentivos de crédito a las pymes y fomentar la promoción del turismo doméstico una vez terminado el aislamiento social.

La emergencia causada por el nuevo coronavirus en Brasil ha llevado a que el Gobierno de Jair Bolsonaro proyecte para 2020 un mínimo crecimiento económico para el país del 0,02 %, aunque el Banco Central prevé un estancamiento económico (0 %) y el mercado estima una retracción del 1,18 % en el PIB brasileño.

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