Buenos Aires,- La irrupción de la pandemia de coronavirus golpea fuertemente a la ya debilitada economía de Argentina, cuyas estrictas medidas sanitarias para frenar los contagios han supuesto la parálisis de buena parte de la actividad económica.

Cuando a inicios de marzo Argentina aún no había reportado su primer caso de COVID-19, el país ya estaba en “emergencia económica” mediante una ley con amplias atribuciones para el Ejecutivo con el objetivo de intentar reactivar a la economía, en recesión desde abril de 2018.

Tres semanas después, el 20 de marzo, la segunda mayor economía suramericana entró en un período de aislamiento obligatorio para toda la población.

El Gobierno de Alberto Fernández ha extendido la cuarentena, en principio, hasta el 26 de abril, tras alegar que privilegia la salud pública antes que la actividad económica, una decisión que la sociedad convalida pero no sin sufrir las consecuencias en términos de ingresos, inflación, empleo y pobreza.

DERRUMBE DEL PIB

El coronavirus encontró a la economía argentina ya muy deteriorada: el PIB cayó un 2,5 % en 2018 y un 2,2 % en 2019.

Antes de que la pandemia descompusiera la economía global, los consultores locales esperaban que Argentina se contranjera un poco menos (-1,2 %) este año, un pronóstico que quedó sepultado.

La última revisión de las expectativas que mensualmente recaba el Banco Central argentino indica que el PIB caerá este año un 4,3 %, aunque esa proyección fue hecha en base a un período de aislamiento que iba a concluir el 13 de abril y que finalmente fue prorrogado.

Bastante peor es el pronostico del Fondo Monetario Internacional, que en su último informe mundial de perspectivas dijo que la economía argentina caerá un 5,7 % este año, uno de los peores desempeños en Latinoamérica.

Expertos locales calculan que algo más del 50 % de los sectores de actividad están paralizados.

El fenómeno afecta particularmente a las pequeñas y medianas empresas, ya muy dañadas por la recesión, muchas de las cuales están al borde de la quiebra, sin capacidad para pagar a proveedores y a sus empleados.

DESEQUILIBRIO EN LAS CUENTAS PÚBLICAS

Ante la emergencia sanitaria y los efectos económicos de las medidas de estricto aislamiento, el Gobierno anunció mayores gastos en el sector de la salud y en las ayudas a sectores vulnerables de la población y a las empresas más afectadas, sea por vía de créditos, recortes de impuestos o subsidios para pagar salarios.

Los mayores gastos no podrán ser cubiertos por los ingresos corrientes. La recaudación tributaria ya dio signos en marzo de una fuerte desaceleración.

“Ante la implementación de la cuarentena obligatoria y las medidas tomadas para evitar el avance del coronavirus, la recaudación impositiva asociada al mercado interno registró una caída de 11,5 % en términos reales para el mes de marzo, profundizando la merma del primer bimestre, pero anticipando un deterioro mayor de cara al segundo trimestre”, apuntó Marcos O’Connor, economista de la Fundación Mediterránea.

No sólo el Estado nacional tiene problemas en sus cuentas. Algunas provincias y municipios ya anticipan el pago en cuotas de los salarios de trabajadores públicos y la emisión de bonos para el pago a proveedores, algo que hace tener el resurgimiento de las “cuasimonedas”, bonos provinciales que actuaron como monedas sucedáneas durante la severa crisis argentina de finales de 2001.

Con este panorama, Argentina, que esperaba reequilibrar sus cuentas públicas este año, terminará 2020 con una mayor déficit fiscal.

“Tal como lo están haciendo casi todos los gobiernos del mundo, el Poder Ejecutivo anunció políticas expansivas en la búsqueda por atenuar el golpe que tendrá la pandemia en la economía local. Además, la profundización de la recesión por la cuarentena reducirá aún más a los ingresos del Estado Nacional, que también sufrirán por las exenciones impositivas realizadas. Como resultado, el rojo fiscal se agrandará por mayores gastos y menores ingresos”, dijo la consultora Ecolatina en un informe.

MAYOR EMISIÓN MONETARIA

Sin acceso a crédito externo, Argentina financiará el déficit fiscal con una mayor emisión de moneda local.

“La ‘maquinita’ del Banco Central empezó a funcionar a pleno, y es probable que la base monetaria esté superando la variación del 100 % interanual en el transcurso de estos días. La emisión es el instrumento en medio de la crisis”, observó Jorge Vasconcelos, vicepresidente del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).

PRESIÓN SOBRE LOS PRECIOS

La mayor emisión monetaria está ya presionando al alza al tipo de cambio.

Solo desde el inicio de la cuarentena, el precio del dólar en el mercado minorista oficial, regulado por el Banco Central, acumuló un alza del 2,70 %, hasta 66,75 pesos por unidad.

Sin embargo, cotizaciones alternativas a la oficial superan los 100 pesos por dólar, un peligroso comportamiento en un economía donde cualquier variación en el tipo de cambio se traslada rápidamente al resto de los precios de la economía.

Por lo demás, la inflación no es novedad en Argentina (53,8 % en 2019), pero los cambios en el consumo obligados por la cuarentena, con una oferta acotada a los negocios de cercanía, han hecho incrementar notablemente los precios de alimentos y otros bienes de primera necesidad.

El índice de precios al consumidor subió un 3,3 % en marzo, según los datos oficiales divulgados este miércoles, por lo que se quebró la tendencia a la desaceleración de los últimos meses, con precios que cobraron nuevo impulso en medio de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de coronavirus.

DESEMPLEO EN ALZA

El Gobierno prohibió despidos y suspensiones por un período de 60 días. No obstante, ya algunas empresas anticipan planes de reducción de personal.

El propio FMI vaticina que la tasa de desempleo en Argentina saltará a un 10,9 %, desde el 8,9 % registrado a finales de 2019.

Según cálculos de Pablo Besmedrisnik, director de la consultora Invenómica, el empleo privado registrado caería por lo menos un 2 % durante 2020.

“La prohibición de despidos, el financiamiento subsidiado, y otros mecanismos públicos de soporte, tienen un límite claro: el tiempo. El bolsillo del Estado tiene restricciones fuertes, como cualquier país del mundo en semejante crisis, pero mucho más en el caso local”, observó el experto.

POBREZA CRECIENTE

La pérdida de fuentes de ingreso, sobre todo para los sectores de recursos medios y bajos, y el alza del coste de la cesta básica de alimentos y servicios producirán irremediablemente un aumento en las tasas de pobreza e indigencia que, según los últimos datos oficiales disponibles, se ubicaron en el 35,5 % y el 8 %, respectivamente, en el segundo semestre de 2019.

“El confinamiento obligatorio de la población está dejando expuesto y profundizando el viejo problema de la pobreza. La capacidad de las personas de generar ingresos se está viendo limitada, en especial para aquellos trabajadores cuentapropistas e informales”, advirtió el Instituto para el Desarrollo Social Argentino.

De acuerdo a un informe de esa organización, si los ingresos de los trabajadores informales se reducen en un 50 %, la pobreza alcanzará al 41,2 %, pero si se reducen en un 75 %, la pobreza aumentará al 44,8 % y si dejan de percibir ingresos, el índice trepará al 48,1 %.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí