Quito,- El número de contagiados en Ecuador por el COVID-19 se elevó este lunes a 3.747 casos, un centenar más que el día anterior, informaron las autoridades en su último reporte, que coincide con el cierre de la tercera semana de aislamiento de la población a escala nacional.

En una rueda de prensa virtual, el viceministro de Gobernanza y Vigilancia del Ministerio de Salud Pública, Julio López, señaló que los fallecidos ascendieron a 191 (once más que el domingo), pero que tienen constatados otros 173 casos como “probables” muertes por el coronavirus.

Hasta ahora, han sido descartados 3.843 casos y 100 pacientes han recibido el alta hospitalaria.

Ecuador confirmó su primer caso de contagio el pasado 29 de febrero, el de una ecuatoriana residente en España, y desde el 16 de marzo se encuentra en una situación de excepción nacional para tratar de frenar la epidemia.

Una pandemia que sigue castigando particularmente a la Provincia de Guayas (suroeste), y a su capital Guayaquil, que concentran en este momento el 67,6 por ciento de los contagios (2.534 casos), y el 68 por ciento (130 casos) de los fallecimientos.

En esa provincia, bajo el mando de una Fuerza de Tarea Conjunta civil y militar, continuaban este lunes los esfuerzos tanto para frenar la ola de contagios, particularmente entre el personal médico, como para resolver definitivamente el problema de la acumulación de cadáveres, tanto de fallecidos por el COVID-19 como por otras razones.

El sábado, la Alcaldía anunció el comienzo del reparto de ataúdes de cartón prensado para paliar la escasez y encarecimiento desproporcionado de los de madera.

Los contagios en esa región parecen haberse ralentizado en los últimos días, de los incrementos de 326 y 302 del miércoles y jueves respectivamente a: 145 el viernes, 14 el sábado, 122 el domingo, y 10 este lunes.

Unas cifras, todas ellas, que las autoridades toman con pinzas porque parten de la base que hay un notorio “subregistro” de casos, propio de las circunstancias de excepción.

La segunda provincia más afectada es la Pichincha, de la que Quito es capital, con 395 contagios (10,5%) y 10 fallecimientos (5,2%).

El resto se reparten por las otras 22 provincias del país, sobre todo en Los Ríos (158 casos de contagio y 10 muertes) y Azuay (100 contagios y 5 fallecidos). Las demás están aun bajo la centena.

PREOCUPACIÓN POR EL CONTAGIO DE MÉDICOS

En su rueda de prensa, el viceministro se refirió también a los recientes contagios de médicos en el hospital Baca Ortiz en Quito: “Los doctores que resultaron contagiados los pusimos en aislamiento y las instalaciones fueron descontaminadas”.

El contagio de facultativos y personal médico se ha convertido en un auténtico problema para el país, que trata de derivar personal de las provincias menos afectadas a las que más están sufriendo los embates de la crisis.

De los 3.747 contagiados constatados -existen al menos otros 5.000 casos bajo sospecha en todo el país- más de 1.600 son médicos, enfermeros, técnicos y administrativos, de los que al menos una decena habrían fallecido.

Para suplir las acuciantes necesidades y al personal que se va dando de baja, las autoridades han iniciado un proceso de contratación que está por completarse, pero que afronta el agravante de las condiciones laborales ofrecidas frente a los riesgos que hay que asumir.

El Gobierno ecuatoriano decidió la semana pasada mantener las restricciones de movimiento y la suspensión de la jornada laboral presencial hasta el lunes 13 de abril, cuando dijo que establecerá un “semáforo” por zonas y provincias dependiendo de las circunstancias sanitarias en cada una de ellas.

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