Salt Lake City (EE.UU.).- Los Jazz de Utah, en cuyas filas apareció el primer jugador de la NBA afectado por la COVID-19, hecho que provocó la suspensión inmediata del torneo, el 11 de marzo, anunció este viernes que comenzó el recorte de “un pequeño porcentaje” de su plantilla debido a la propagación del virus.

Tras el positivo de coronavirus dado por el pívot francés Rudy Gobert y cumplidos 23 días desde que se paralizó la temporada, los equipos comienzan a sentir el poderoso impacto negativo en sus finanzas.

La prensa deportiva local teme que otros clubes puedan seguir la decisión de los Jazz, que incluye algunas reducciones salariales, aunque no ha sido detallada por su propietario, el empresario Larry H. Miller.

El equipo de Utah “desafortunadamente tuvo que tomar decisiones difíciles para reducir un pequeño porcentaje de nuestra fuerza laboral”, señala el comunicado de la organización.

“En las últimas semanas hemos trabajado para administrar y reducir los costos, incluida la compensación ejecutiva, y hemos llegado a un punto en el que hemos tenido que desprendernos de un número limitado de nuestros valiosos empleados”, añade.

Los Sixers de Filadelfia optaron a finales de marzo por reducir los salarios de los empleados que ganaban más de 50.000 dólares al año, pero cancelaron su anuncio poco después ante las fuertes críticas.

La NBA ha dicho que de no disputarse lo que resta de la temporada, solo por ingresos en taquilla perdería más de 700 millones de dólares, que unidos a los más de 400 que también les dejó la crisis con China, las perdidas esta temporada podrían superar los 1.200 millones de dólares.

El año pasado la NBA generó unos ingresos de más de 8.000 millones de dólares.

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