Berlín.- El Gobierno alemán ha advertido de que no se relajarán por el momento las medidas adoptadas frente a la COVID-19, que en el país implica un cierre parcial de la vida pública, y que debe contarse con que éste persistirá al menos hasta el 20 de abril.

“Se trata de salvar vidas. Sería cínico empezar a discutir sobre cuestiones de salud y a la vez dar prioridad a lo económico”, indicó el ministro de Finanzas y vicecanciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, en declaraciones a la primera cadena pública, ARD.

“Es prematuro y por tanto incorrecto pedir que se suavicen las medidas de cierre mientras sigue subiendo el número de contagios”, apuntó por su parte el titular de Economía, el conservador Peter Altmaier, en un mensaje desde su cuenta en twitter.

El ministro de la Cancillería, Helge Braun, insistió ya el pasado fin de semana que no debe contarse con una relajación de las medidas hasta el 20 de abril. Recordó Braun, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) como Altmaier, que varios estados federados así lo han determinado y que esa fecha coincide con el fin de las vacaciones escolares de Semana Santa.

El gobierno de la canciller Angela Merkel y los “Länder” -estados federados- acordaron el pasado 22 de marzo el cierre parcial de la vida pública y la prohibición de las reuniones o salidas en grupo de más de dos personas (ampliable a más, en caso de quienes conviven en un mismo hogar).

Compete a cada “Land” implementar esas medidas, con ciertas variaciones entre sí. El próximo miércoles habrá otra reunión virtual con los líderes regionales, de la que, según Braun, no debe esperarse una flexibilización de las medidas adoptadas.

Las declaraciones de los ministros siguen a algunos pronunciamientos de representantes del ámbito económico reclamando un regreso al menos parcial a la actividad regular.

CONTAGIOS ASCENDENTES, DESAFÍO PARA LOS HOSPITALES ALEMANES

El número de contagios en Alemania se sitúa ya en 57.298, con 455 víctimas mortales, según las cifras actualizadas la medianoche pasada por el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia. Ello supone un aumento de 4.751 infecciones respecto al día anterior y 66 muertos.

El cómputo de la universidad estadounidense Johns Hopkins, con una actualización más dinámica que el RKI, sitúa la cifra de contagios en 62.435 y el de víctimas mortales en 541.

Desde el RKI se ha advertido de que las unidades de cuidados intensivos de los hospitales alemanes se pueden ver desbordadas si siguen subiendo al ritmo actual los contagios.

La canciller Angela Merkel pidió paciencia a sus compatriotas en un mensaje telefónico difundido el pasado fin de semana. La líder alemana se encuentra desde hace una semana en cuarentena domiciliaria tras haber estado en contacto con un médico que dio positivo.

Merkel ha dado negativo en dos test consecutivos, pero se espera a nuevos análisis antes de descartar un contagio.

Las restricciones adoptadas por el Gobierno cuentan con la aprobación ciudadana. El bloque conservador de la canciller se sitúa en los sondeos en un 32 % de intención de voto, el nivel más alto en tres años. Sus socios socialdemócratas han recuperado posiciones, tras meses de caída en picado, hasta quedar en el 19 %.

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